*Tendrá locaciones en Matamata, el Parque Nacional Tongariro, Glenorchy, las Llanuras de Canterbury y Twizel

México, 17 Sep (Notimex).- La serie El señor de los anillos, que retomará el universo de J. R. R. Tolkien, se rodará en Nueva Zelanda, país que también fue elegido por Peter Jackson para sus dos trilogías cinematográficas (2001-2014).

“Estamos felices de poder confirmar oficialmente a Nueva Zelanda como nuestro hogar para la serie basada en historias de The Lord of the Rings, de J.R.R. Tolkien”, declararon J.D. Payne y Patrick McKay, showrunners del proyecto.

De acuerdo con Amazon Studios (a serie se trasmitirá por su plataforma de streaming Amazon Prime Video), la preproducción ya comenzó y la producción iniciará en la ciudad de Auckland en los próximos meses.

“Estamos agradecidos con la gente y el gobierno de Nueva Zelanda, y especialmente Auckland, por apoyarnos durante esta fase de preproducción. La abundante hospitalidad Kiwi con la que nos han dado la bienvenida, nos ha hecho sentir como en casa, y estamos esperando profundizar esta relación en los años que vienen”, agregaron los también productores ejecutivos.

El episodio piloto de la serie que se ubicará en la "Segunda Edad", más de 3 mil años antes de lo que Peter Jackson presentó en su adaptación cinematográfica, será dirigido por el español J.A. Bayona (El orfanatoLo imposibleUn monstruo viene a vermeJurassic World: el reino caído).

De acuerdo con los productores, eligieron a Nueva Zelanda ya que es el lugar que exhibe “la belleza primordial de la Segunda Era de la Tierra Media”, un sitio “majestuoso con costas, bosques y montañas inmaculadas”.

Cabe recordar que Peter Jackson también eligió a su país natal para rodar El señor de los anillos: la comunidad del anilloEl señor de los anillos: Las dos torresEl señor de los anillos: El retorno del reyEl hobbit: un viaje inesperadoEl hobbit: La desolación de Smaug y El hobbit: la batalla de los cinco ejércitos.

Entre las locaciones que utilizó el cineasta, de acuerdo con informes internacionales, se encuentran: Matamata, el Parque Nacional Tongariro, Glenorchy, las Llanuras de Canterbury y Twizel.

-Fin de nota-

NTX/RGM/LMC

*Jorge Denti y Rapi Diego fueron los primeros maestros del fotógrafo y cineasta chiapaneco

Por Iván Santiago Marcelo

México, 18 de septiembre (Notimex).— El documentalista argentino radicado en México, Jorge Denti (San Martín, 1943) asegura que Erick Castillo Sánchez (Chiapas, 1972-Guerrero, 2019), recientemente asesinado en Acapulco, Guerrero, fue un cineasta realizado, pero —aclara— me hubiera gustado que viviera “unos 40 o 50 años más para expresar sus propios sueños”. 

      En entrevista con Notimex, el productor y director recuerda que hace unos 20 años Erick llegó a la Ciudad de México, proveniente de su natal Chiapas, en busca de nuevas oportunidades, mismas que encontró en el cine y la televisión. 

      —Vino de Chiapas, no sé qué año sería. Llegó y se vinculó. No sabía y empezó a aprender porque tenía sed de comprender. Yo tuve algo que ver en la formación de él, pero trabajando, no en la teoría.

      Denti añade que Erick Castillo —quien fuera director de Fotografía en Discovery Channel y además fundador de dos compañías de producción audiovisual— aprendió el manejo de la cámara y tuvo la valentía de salir a enfrentar la realidad de un cineasta independiente para hacer un buen trabajo. 

      Originario de Tuxtla Gutiérrez, el cinefotógrafo “tuvo la fuerza de formarse y caminar por esta vida, donde no siempre es bueno el camino… primero, tuvo la humildad de aprender y después su formación se la dieron varios realizadores y gente que conoció”. 

      —La vinculación con la gente es tan importante como la fotografía. Debes saber cómo acariciar el mundo y crear una atmósfera para que la gente se abra y te cuenten historias. Erick supo aprender el oficio de vincularse: hay mucha gente que lo quiere, porque debes hacer amigos para poder realizar este trabajo; lo aprendió y fue un camarógrafo, director de fotografía y un realizador. 

La voluntad de aprender      

Jorge Denti tiene muy presentes los momentos en los cuales trabajó con Erick, asimismo aquellos otros en los que convivieron como amigos, sin olvidar "el día en que lo vio en el ataúd y no lo podía creer, porque era muy joven”. 

      Durante la conversación, el documentalista rememora un poco y dice que él estaba trabajando en Canal 40 cuando se encontró con un joven con ganas de aprender: Erick Castillo, y se le dio la oportunidad. 

      —Había un director cubano que se llamó Rapi Diego —hijo del poeta Eliseo Diego—, quien era un realizador y cineasta; él había estudiado en Cuba y había hecho su formación en el cine cubano, se vino acá y se quedó: fue el primero que lo empezó a proteger y a enseñarle. 

      Rapi, en cierta forma, lo vinculó con la gente y así Erick hizo sus primeros “pininos” en la televisión documental, es lo que hacíamos en aquella época; yo tenía un noticiario cultural e informativo de América Latina, algunas cosas las hizo conmigo y con Rapi, ahí empezó a relacionarse. No sabía nada, pero tenía voluntad de aprender y aprendió. 

      Añade que ese fue el primer contacto que Erick tuvo con el cine documental o con los programas de televisión, “protegido por nosotros”. 

      —Le echó muchas ganas. Fue un chico que aprendió trabajando, que no viene de la academia, sino que el trabajo es su formación y se formó con realizadores; era simpático y tenía ganas de aprender, después tomó su camino. 

      “No tuvo escuela, pero tuvo la voluntad de aprender con el trabajo y lo hizo. Yo en los últimos años lo veía menos. Si necesitaba algo, lo llamaba y si no él me llamaba y quería traerme una botella y tomarnos un vino, charlar y contarme en qué estaba”, finaliza la entrevista Jorge Denti, tras expresar que Erick es un ejemplo para aquellos jóvenes con la inquietud de dedicarse a esta industria.

 

NTX/ISM/MSG/MBS

  • Una importante proporción de la pavorosa lista de personas que desaparecieron en México en una carretera, en un retén, en su casa o simplemente mientras caminaban por la calle, eran niñas, niños y adolescentes.

Anabel Hernández: contracorriente!

Los crímenes cometidos contra cualquier ser humano son reprobables. Pero aquellos que se cometen contra la población infantil y adolescente lo son aún más. Privar de la libertad o de la vida a una persona que no tiene  posibilidad de defensa o de elección -no sólo por su condición física, económica, cultural, sino tan solo por su edad-, mutila la posibilidad de un futuro viable para una sociedad.

En México la violencia es brutal de manera cotidiana. Las historias de los crímenes que se cometen en mi país dan la vuelta al mundo en los periódicos y noticieros. Por ejemplo, la existencia de una fosa clandestina ubicada en la zona conurbana de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, donde hace unos días se encontraron 119 bolsas de plástico con restos humanos.

La imagen es abrumadora. Pero el lado más oscuro y voraz de la violencia en México se refleja en la cantidad de delitos que se cometen contra infantes y adolescentes, de entre cero y diecinueve años de edad. Si en general las víctimas adultas en México son silenciadas ¿quién escucha las voces de niñas, niños y adolescentes? ¿Quién los ve? Son victimas casi invisibles.

En los últimos 12 años de guerra entre los carteles de la droga, miles de niños y adolecentes en México han sido desaparecidos o asesinados. En esta guerra, como ocurre en otros países, servidores públicos, políticos, policías, militares, actúan como brazo armado de la delincuencia organizada, y han sido los responsables de violaciones graves a derechos humanos, incluyendo desaparición forzada y homicidio.

La lista del horror

En noviembre de 2012, antes de que terminara el sexenio de Felipe Calderón, una fuente de información me hizo llegar una lista. Un documento en Excel que hasta ese momento no era del conocimiento público.

Cuando lo abrí en mi computadora, me estremecí. No podía creer lo que estaba leyendo. Nombre por nombre, era la lista de personas desaparecidas de 2007 a julio de 2012, que el gobierno saliente de Calderón pretendió borrar del mapa, como hicieron con las víctimas que estaban reportadas. La lista era de más de 20 mil personas, aunque otro documento aledaño a la lista, también del gobierno, decía que el número de víctimas era de 25.276 personas.

La fuente de información sabía que se pretendía destruir la lista así que me envió una copia a mí, a The New York Times, y a Los Angeles Times. Publiqué la información en un semanario en México.

Para ocultar a las víctimas mayoritarias de la guerra contra los narcos (como la llamó Calderón), cuando comenzaron a asesinar  a cientos de personas, el discurso oficial era hacer creer que las víctimas eran delincuentes, que algo malo habían hecho, que prácticamente se merecían la muerte. De este modo, nadie debía preocuparse. Ocultaron la lista no solo porque era escandalosa mundialmente, sino porque echaba por tierra el discurso oficial de que solo los "narcos", o los "malos" o los "delincuentes estaban muriendo".

En la lista estaba registrado el nombre de la víctima, la población de donde desapareció, la edad, y en algunos casos las circunstancia en las que había desaparecido, nombre del familiar que reportó la desaparición y su número telefónico. Leí uno por uno:

Desaparecido número 16. En diciembre 23 de 2010, Juana Berenice Chávez, de 13 años de edad. Desapareció en la vía pública en Irapuato, Guanajuato.

Desaparecido número 15. Paula Carina García Ortega, 15 años. Desapareció de San Miguel de Allende, Guanajuato.

Desaparecidos número 777 y 779. El 26 de enero de enero de 2011, en Tlaltizapán, Morelos, "cuatro sujetos armados levantaron a tres personas, entre ellas dos menores de edad”, se señala en el reporte de descripción de circunstancias. Eran Joel Martínez Pérez, de 4 años, y Dulce Ivette Cárdenas, de 16.

Desaparecido número 12.565.  El 5 de septiembre de 2011, Hokusai Kendy Mejía Martínez, de tan solo 15 años de edad, desapareció en Oaxaca. La última vez que supieron de ella fue  cuando llamó a su hermana para decir que la habían parado en un retén policiaco para pedirle sus documentos de identificación.

Desaparecido número 769. El 23 de enero de 2011, en Hidalgo del Parral, Chihuahua, después de un operativo realizado por la policía municipal, estatal y federal, Noel Jurado Duarte, de 17 años de edad.

Desaparecido número 753. El 18 de enero de 2011, en Mazatlán, Sinaloa, en la avenida Galaxia y Calle Leo, se registró la privación ilegal de la libertad de Sergio "N”, de 13 años de edad.

Pese a que la cifra de desaparecidos aumentaba, no fue sino hasta septiembre de 2011 que el gobierno federal firmó un convenio con los 32 estados de la república para homologar el método y criterios de registro de personas "no localizadas”.

Sí, una importante proporción de la pavorosa lista de personas que desaparecieron en México en una carretera, en un retén, en su casa o simplemente mientras caminaban por la calle, eran niñas, niños y adolescentes. DW Kolumne Anabel Hernández

Anabel Hernández.

Actualización periódica

La existencia de la lista fue negada durante varias semanas por el gobierno entrante del presidente Enrique Peña Nieto. Hasta que al final, en febrero de 2013, reconocieron la existencia de dicho registro el cual se tuvo que implementar en septiembre de 2011, sin que la sociedad tuviera conocimiento de ello, por las constantes denuncias de personas que se habían esfumado. A partir del sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018) el gobierno debe actualizar la lista periódicamente y hacer público el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas, para maquillar la tragedia, ya que un término no es sinónimo del otro. En la desaparición se ejerce un acto de poder sobre la víctima, y las connotaciones legales son totalmente diferentes.

El último registro en el banco de datos oficial* reconoce que de 2007 a abril de 2018 han desaparecido en México 8.195 personas entre 0 y 19 años de edad, de ambos sexos. Eso significa 682 víctimas al año, casi dos al día. La cifra de infantes y adolescentes que sufrieron desaparición forzada y de quienes hasta ahora se desconoce su paradero representa casi la cuarta parte del total de 37.435 víctimas registradas en ese periodo.

Aunque la desaparición forzada en México ocurre en las 32 entidades que conforman la república mexicana, los 5 estados donde hay más desaparecidos ahora, de mayor a menor, son: Tamaulipas, Estado de México, Jalisco, Sinaloa y Nuevo León.

El año con más desaparecidos fue el 2017, en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Hubo 5.426 víctimas. Algunos de los jóvenes que han sufrido desaparición forzada son algunos de los 43 normalistas de Ayotzinapa que desaparecieron en Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre de 2014, hace cinco años, mientras eran atacados en un operativo conjunto en el que estuvo presente la policía municipal, la policía estatal, la policía federal ministerial, la policía federal, y el Ejército.

En el mismo periodo, de 2007 a 2018, la cifra de niños y adolescentes que han sido asesinados violentamente en México también es brutal. De acuerdo a los registros de defunción por homicidio violento en 12 años fueron ejecutados en México 27.173 niños, niñas, y adolescentes entre cero y diecinueve años de edad. Dos mil 264 al año, seis al día.

No hay proceso de paz posible, si los niños y adolescentes siguen siendo la eterna carne de cañón de las guerras que hacen los adultos. La violencia que ha vivido México en estos últimos doce años jamás se había registrado antes. Fue a partir del 2006 que esta violencia comenzó a repuntar notablemente porque las autoridades, desde el máximo nivel, ayudaban, colaboraban, eran cómplices de un cartel de la Droga, el Cartel de Sinaloa, y con la fuerza del Estado utilizó la violencia para arrebatar territorios a otros carteles para entregárselos al Cartel de Sinaloa, lo que desató la guerra entre los grupos criminales por defender sus territorios.

* Fuente de información: Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública del Gobierno de México.

Fuente de la nota:https://www.dw.com/es/la-violencia-el-monstruo-que-devora-ni%C3%B1os-y-j%C3%B3venes-en-m%C3%A9xico/a-50452796

 

  • ¿Hay alguien allá afuera? La pregunta acerca de si hay vida en otros planetas no deja en paz a los astrónomos. Ahora podrían haber encontrado una pista en el exoplaneta K2-18b. Pero ¿qué significa eso exactamente?

Deutsche Welle.- Los exoplanetas son aquellos que se encuentran fuera de nuestro sistema solar. Orbitan en torno a otras estrellas. En el caso de K2-18b, una estrella enana roja.

Pero no todos los exoplanetas son iguales. El K2-18b, que fue descubierto por el telescopio espacial Kepler, es calificado como una supertierra. Esta denominación solo se aplica a aquellos planetas que tienen un tamaño y masa entre los de la Tierra y Neptuno. K2-18b tiene el doble del tamaño de la Tierra y ocho veces su masa.

Ser una supertierra no implica, sin embargo, tener condiciones propicias para vivir allí. Para que haya vida es imprescindible, entre otras cosas, la presencia de agua. Precisamente eso es lo que encontraron en K2-18b los investigadores del University College de Londres. Más exactamente, hallaron vapor de agua en la atmósfera de ese exoplaneta.

Investigación a distancia

¿Cómo se puede comprobar la existencia de agua en un cuerpo celeste ubicado a 110 años luz de la Tierra? "Es difícil, pero factible”, afirma Ingo Waldmann, coautor del estudio británico.  Se logra "cuando un planeta pasa entre su estrella y nuestra Tierra, y la luz de esa estrella atraviesa la atmosfera del planeta” en cuestión. Precisamente entonces es cuando el telescopio espacial Hubble puede detectar el exoplaneta y recabar información.

Waldmann explica que los científicos dieron con rastros de agua gracias a los datos del Hubble. La luz de la estrella reacciona con la composición química de la atmósfera del planeta. "Si se observa la longitud de onda de la luz, el agua tiene una huella muy característica”, indica el científico. Así, la existencia de agua en K2-18b se da por comprobada.

Neu entdecker Exoplanet (picture alliance/dpa/CfA/M. Weiss)

No está claro, sin embargo, cuánta humedad hay en el exoplaneta, ya que Hubble no entrega información sobre la cantidad de vapor de agua existente en su atmósfera. "Puede ser entre un 0,01 y un 50 por ciento”, dice. En consecuencia, la superficie del planeta podría estar completamente seca o cubierta de enormes océanos.

Pero también ese misterio será desvelado algún día. Waldmann no tiene dudas: "Con los futuros telescopios, como el James Webb, podremos decirlo con más precisión”.

¿Hacia dónde va el viaje?

¿Vale la pena viajar a K2-18b? Probablemente no. "Con la actual tecnología, el viaje tomaría  cerca de dos millones de años”, dice Waldmann. Pero, aunque las nuevas tecnologías pudieran acortarlo algún día, probablemente el exoplaneta sería un sitio poco confortable. "Hasta ahora solo hemos encontrado agua e hidrógeno en la atmósfera”, explica. Pero no hay rastro de oxígeno.

Por otra parte, el K2-18b orbita a menor distancia de su estrella, de manera que la radiación ultravioleta debería ser extremadamente alta. Pero, si bien no sería propicio para la vida humana, otras formas de vida podrían desarrollarse a gusto en ese paraje.

K2-18b es probablemente solo uno de muchos. "Las supertierras son los planetas más abundantes en nuestra galaxia, la Vía Láctea, y las enanas rojas son las estrellas más numerosas. En consecuencia, en el futuro encontraremos con más frecuencia sistemas como el de K2-18b”, afirma Waldmann.

Al igual que otros científicos, espera que se descubran muchos otros planetas con agua y, por lo tanto, con bases para la vida. No solo para poder responder a la vieja pregunta de si "hay alguien por ahí”, sino porque con la ayuda de los exoplanetas se podría averiguar mucho acerca del desarrollo de la vida en la tierra.

(ers/cp)

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*The Americans, su obra más conocida, revela en fotografías en blanco y negro, la vida en Estados Unidos

México, 10 de septiembre (Notimex).- Robert Frank (Zúrich, Suiza, 1924), uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX, falleció este día a los 94 años de edad en una localidad de Nueva Escocia, Canadá.

      A los 23 años llegó a Nueva York, donde desarrolló gran parte de su trabajo, fue fotógrafo de publicaciones como Harper's Bazaar y Life; viajó por Estados Unidos, Europa, Perú, Bolivia, Brasil, Cuba y Panamá.

      De estos recorridos, según comentó en alguna ocasión el artista, surgió su técnica de “ojo frío”, con la que innovó en la fotografía documental y de la que surgió The Americans, una obra de instantáneas en blanco y negro tomadas de sus viajes por la Unión Americana a mediados de la década de 1950 y publicada en 1959, que le dio gran fama, de acuerdo a la página electrónica Cadenaser.

      Frank recorrió más de 16 mil kilómetros interminables en su Ford Coupe a lo largo de nueve meses. Capturó la esencia de 30 estados en 767 carretes: 27 mil imágenes que dieron vida a una obra que le enseñó a los a estadunidenses y al mundo entero qué sucedía puertas adentro de ese país, reveló Infobae.

      Durante los años 60 llegó al cine con una obra de culto que codirigió con el pintor Alfred Leslie, cuyo guion fue realizado por el autor "beatnik" Jack Kerouac. A lo largo de su carrera hizo aproximadamente 30 títulos, que en un principio fueron considerados de culto; otro de sus trabajos fue Cocksukers Blues, una cinta hecha durante un tour de los Rolling Stones, en 1972, que fue censurada por las imágenes que mostraban el comportamiento de los integrantes de la banda.

      "Llegué donde quería llegar, pero no resultó ser el lugar que esperaba encontrar. Aún sigo siendo un outsider", declaró en alguna entrevista Frank, quien gustaba de viajar acompañado de El Principito y quien tras la muerte de sus dos hijos, cambió la forma de hacer su trabajo: “pasó de tratar sobre aquello que veía a tratar de aquello sobre lo que sentía”.

NTX/PSG/MSG

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