En la madrugada del 3 de marzo de 2026, la Luna llena cambiará de rostro. Durante varias horas, el satélite se deslizará por la sombra de la Tierra y, en algunos rincones del planeta, se teñirá de un rojo cobrizo intenso. Será un eclipse lunar total: uno de esos espectáculos astronómicos que no exigen telescopio ni conocimientos técnicos, apenas paciencia y un cielo despejado.

El fenómeno ocurre cuando la Tierra, el Sol y la Luna quedan alineados. En ese momento, nuestro planeta bloquea la luz solar directa y su sombra comienza a cubrir el disco lunar. El satélite no desaparece; al contrario, adquiere un tono rojizo que le ha valido el apodo de "luna de sangre". 

Ese color surge porque la luz solar que logra alcanzarlo atraviesa antes la atmósfera terrestre, que filtra las longitudes de onda más azules y deja pasar las rojizas. Como explica la NASA, es como si todos los amaneceres y atardeceres del planeta se proyectaran simultáneamente sobre la superficie lunar.

 

Cómo se forma la "luna de sangre"

El fenómeno avanza por etapas. Primero, la Luna entra en la penumbra, donde el oscurecimiento es leve. Luego comienza la fase parcial: la umbra empieza a cubrir el disco y una porción se vuelve visiblemente más oscura. El punto culminante llega con la totalidad, cuando la Luna queda por completo dentro de la sombra terrestre y adquiere su tono rojizo. Según la NASA, en esta ocasión esa fase comenzará a las 6:04 a. m. ET (11:04 UTC) y durará aproximadamente una hora.

La posibilidad de presenciarla dependerá de la ubicación geográfica. La NASA prevé que la totalidad será visible al atardecer en el este de Asia y Australia, durante toda la noche en el Pacífico y en la madrugada en América del Norte, América Central y el extremo occidental de América del Sur. En Asia central y buena parte de Sudamérica, el eclipse será solo parcial, mientras que en África y Europa no podrá observarse.

 

¿Dónde será visible el eclipse del 3 de marzo en Latinoamérica?

En América Latina, la experiencia cambiará de manera notable según dónde se esté. En algunos puntos el espectáculo será pleno; en otros, apenas un matiz en el cielo del amanecer.

En México, el eclipse será total. La fase de totalidad comenzará a las 5:04 a. m. (hora local) y alcanzará su punto máximo a las 5:33 a. m. La Luna se ocultará a las 6:58 a. m., de modo que puede que haya margen suficiente para contemplarla teñida de rojo, aunque hacia el final el cielo empezará a aclarar. Las estadísticas juegan a favor: en Ciudad de México la nubosidad promedio histórica para esa fecha ronda apenas el 9 %.

Más al sur, en Bogotá, el fenómeno será más discreto. Allí no se alcanzará la totalidad: solo una parte del disco lunar entrará en la umbra terrestre, por lo que el eclipse será parcial. El máximo local se producirá a las 5:57 a. m., pero la Luna se pondrá casi de inmediato, a las 6:08 a. m., lo que deja una ventana muy estrecha para observarlo. Además, el clima no parece colaborar: la nubosidad promedio en esa época del año alcanza el 78 %.

 

En Santiago de Chile también se verá un eclipse parcial y con el tiempo contado. El máximo está previsto para las 7:31 a. m. y la Luna se pondrá apenas dos minutos después, a las 7:33 a. m. Incluso con cielo despejado —algo relativamente probable, dado que la nubosidad promedio histórica es de alrededor del 10%— la luz del amanecer reducirá notablemente el contraste del fenómeno.

En Buenos Aires, en cambio, el eclipse será solo penumbral: la Luna atravesará la zona exterior de la sombra terrestre y el oscurecimiento será sutil, difícil de percibir a simple vista. Además, el satélite se ocultará a las 6:41 a. m., y desde la ciudad no llegará a apreciarse una fase parcial del fenómeno.

Para conocer los horarios exactos y las condiciones específicas en cada ciudad, se puede consultar el simulador interactivo de timeanddate.com, que permite ajustar la información a cualquier ubicación.

 

Consejos para observar el eclipse

No hace falta telescopio ni binoculares para disfrutar del eclipse, aunque ambos pueden enriquecer la experiencia al revelar matices de color y detalles de la superficie lunar.

En buena parte de América Latina será importante contar con un horizonte despejado hacia el oeste, ya que la Luna estará baja y próxima a ocultarse durante el eclipse.

También conviene alejarse de las luces artificiales, aunque el principal desafío será la claridad del amanecer: el aumento progresivo de la luz natural reducirá el contraste del tono rojizo, incluso con cielo despejado.

En los lugares donde la totalidad ocurra todavía bajo un cielo oscuro, el efecto puede ser particularmente llamativo: al disminuir el brillo habitual de la Luna, las estrellas cercanas se harán más visibles de lo normal. Durante ese tramo del fenómeno, el satélite se encontrará en la constelación de Leo, un detalle adicional para quienes disfrutan ubicar referencias en el firmamento.

La NASA ha completado con éxito las pruebas de la misión Artemis II, que orbitará la Luna con cuatro astronautas a bordo. El pasado 3 de febrero se detectaron varios fallos, incluidas fugas de combustible, que obligaron a suspender el primer viaje lunar de astronautas en más de medio siglo.

Por segunda vez este mes, los equipos de lanzamiento bombearon más de 700.000 galones (2,6 millones de litros) de combustible superfrío al cohete. La NASA completó la prueba a altas horas de la noche y afirmó que la fuga de hidrógeno fue mínima, dentro de los límites de seguridad. Era la prueba más crítica durante dos días de ensayos. Hoy ha informado de que ha logrado completar todos los test, ha detenido la cuenta regresiva del lanzamiento cuando ya se había cargado el combustible y un equipo había acudido para comprobar el cierre de las escotillas de la nave espacial Orion, en la que viajarán los cuatro astronautas.

Los cuatro astronautas (Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen) observaron parte de la prueba desde el Centro de Control de Lanzamiento del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida. La tripulación tiene previsto iniciar hoy por la noche (20.02.2026) una cuarentena para limitar su exposición a posibles enfermedades antes del lanzamiento, un periodo de resguardo que está programado durante catorce días, por lo que el despegue debería realizarse a partir del próximo 6 de marzo, aunque aún no se ha fijado la fecha oficial.

La NASA ofrecerá una conferencia de prensa a las 11:00 hora local (17:00 CET), que será retransmitida en directo a través del canal de Youtube de la agencia. La nave espacial Orion que alojará a los cuatro astronautas será propulsada al espacio por el 'Sistema de Lanzamiento Espacial' (SLS, el cohete más potente construido hasta ahora por la NASA, de 98 metros de altura) y deberá dar varias vueltas a la Tierra antes de emprender un viaje de cuatro días hasta la Luna, sobrevolar el satélite y regresar, en una misión que se prolongará durante diez días, durante los cuales los astronautas tomarán en varias ocasiones el control manual de la nave para realizar varias comprobaciones y demostraciones.

La punta del cohete Artemis II con la luna llena al fondo en una imagen tomada el pasado primero de febrero, antes de la prueba fallida.La punta del cohete Artemis II con la luna llena al fondo en una imagen tomada el pasado primero de febrero, antes de la prueba fallida.
El cohete artemis, de 98 metros de altura, con la Luna al fondo.Imagen: Sam Lott/NASA/AP Photo/dpa/picture alliance

Allanando el camino para llegar a Marte

Artemis II es la segunda misión del Programa Artemis tras el vuelo no tripulado que se realizó en 2022, y precede a las siguientes misiones, en las que está previsto que los astronautas vuelvan a pisar suelo lunar y comience así el establecimiento de la presencia permanente en el satélite natural de la Tierra y la construcción de la estación orbital Gateway.

Según el nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, ya promete rediseñar las conexiones de combustible entre el cohete y la plataforma antes del próximo lanzamiento de Artemisa III, que ya sí que incluirá, en pocos años, que dos astronautas desembarquen cerca del polo sur lunar. "No lanzaremos a menos que estemos listos y la seguridad de nuestros astronautas seguirá siendo nuestra máxima prioridad", declaró la semana pasada en X.

La estación Gateway, además de 'conectar' y coordinar las misiones entre la Tierra y la Luna, servirá para realizar numerosos experimentos científicos fuera de la magnetosfera terrestre y para probar tecnologías que pueden ser clave para viajes más largos y servir de paso intermedio para futuras misiones tripuladas -entre ellas a Marte-, dentro de un proyecto internacional que lidera la NASA e involucra a numerosas agencias.

 

Pequeños fallos durante el ensayo

Sí se registraron algunos problemas, ya que al inicio de las operaciones de abastecimiento de combustible, los equipos experimentaron una pérdida de comunicaciones terrestres en el Centro de Control de Lanzamiento, y los operadores recurrieron temporalmente a métodos de comunicación de respaldo para mantener la seguridad de las actividades de carga del combustible hasta que se restablecieran los canales de comunicación normales, pero los ingenieros lograron aislar el equipo que causó el problema. 

Durante los próximos días, los técnicos utilizarán grúas para instalar plataformas de acceso temporales en el lanzador móvil, y esas plataformas les permitirán acceder a los segmentos superiores de los propulsores de cohetes sólidos del 'SLS' y al tanque intermedio para realizar el mantenimiento del sistema de terminación de vuelo y volver a probarlo para que cumpla con todos los requisitos de seguridad, ha subrayado la NASA.

La Agencia ha explicado que las plataformas se desarrollaron a partir de las lecciones aprendidas durante la misión Artemis I y permiten a la NASA completar las pruebas completas del sistema de seguridad desde la plataforma de lanzamiento, sin necesidad de regresar al Edificio de Ensamblaje de Vehículos del Centro Espacial Kennedy de la NASA para realizar nuevas pruebas

lgc (nasa, efe, ap)

Científicos han logrado aislar y estudiar una cepa bacteriana Psychrobacter SC65A.3 conservada en hielo durante 5.000 años en la cueva de Scarisoara (Rumanía) que guarda un poder inesperado: su sorprendente dualidad, ya que representa al mismo tiempo una amenaza por su resistencia a antibióticos y una oportunidad para aprender cómo combatirla. 

Su análisis, detallada en un estudio publicado en Frontiers in Microbiology, podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias para frenar el aumento de esa resistencia y comprender cómo evoluciona y se propaga de forma natural.

Según la investigadora de la Academia Rumana Cristina Purcarea, una de las firmantes del artículo, si el deshielo liberara esos microbios, sus genes podrían propagarse a las bacterias modernas, lo que agravaría el problema mundial de la resistencia a los antibióticos.

Pero además, destacó, producen enzimas y compuestos antimicrobianos "únicos que podrían inspirar nuevos antibióticos, enzimas industriales y otras innovaciones biotecnológicas". 

Bacterias milenarias atrapadas en el hielo

Las cuevas de hielo son uno de los entornos que albergan gran variedad de microorganismos que representan una fuente de diversidad genética aún no estudiado en profundidad.

El equipo perforó un núcleo de hielo de 25 metros en la zona de la cueva conocida como la Gran Sala, que representa una línea temporal de 13.000 años, y secuenciaron el genoma de la cepa encontrada.

SC65A.3, es del género Psychrobacter, bacterias adaptadas a entornos fríos y algunas especies pueden causar infecciones en humanos o animales. 

Investigadores de la Academia Rumana perforaron un núcleo de hielo de 25 metros para extraer y secuenciar el genoma de la cepa "Psychrobacter SC65A.3".Investigadores de la Academia Rumana perforaron un núcleo de hielo de 25 metros para extraer y secuenciar el genoma de la cepa "Psychrobacter SC65A.3".
Investigadores de la Academia Rumana perforaron un núcleo de hielo de 25 metros para extraer y secuenciar el genoma de la cepa "Psychrobacter SC65A.3".Imagen: Itcus C.

Resistencia a antibióticos: una amenaza prehistórica

La cepa ahora aislada, a pesar de su origen antiguo, muestra resistencia a diez antibióticos modernos y porta más de cien genes relacionados con la resistencia, pero también puede inhibir el crecimiento de varias superbacterias resistentes a los antibióticos y ha demostrado importantes actividades enzimáticas con un gran potencial biotecnológico.

El equipo probó su resistencia frente a 28 antibióticos de diez clases que se utilizan ampliamente en terapias orales e inyectables, entre ellos, la rifampicina, la vancomicina y la ciprofloxacina.

Además, es la primera cepa de Psychrobacter en la que se ha encontrado resistencia a determinados antibióticos, como el trimetoprim, la clindamicina y el metronidazol, usados para infecciones urinarias, pulmonares, cutáneas o sanguíneas, y del sistema reproductivo.

El perfil de resistencia del SC65A.3 sugiere que las cepas capaces de sobrevivir en entornos fríos podrían actuar como reservorios de genes de resistencia, que son secuencias de ADN específicas que les ayudan a sobrevivir a la exposición a los medicamentos, resume la revista.

Genes misteriosos y potencial biotecnológico

En el genoma de Psychrobacter SC65A.3, los investigadores encontraron casi 600 genes con funciones desconocidas, lo que sugiere una fuente aún sin explotar para el descubrimiento de nuevos mecanismos biológicos. 

El análisis del genoma también reveló once genes que son potencialmente capaces de matar o detener el crecimiento de otras bacterias, hongos y virus, una característica cada vez más importante ante la resistencia a los antibióticos.

Volver a los genomas antiguos y descubrir su potencial pone de relieve el importante papel que desempeñó el entorno natural en la propagación y la evolución de la resistencia a los antibióticos.

"Estas bacterias antiguas son esenciales para la ciencia y la medicina", aseguró Purcarea, quien además subrayó que "es fundamental manipularlas con cuidado y tomar medidas de seguridad en el laboratorio para mitigar el riesgo de una propagación incontrolada". 

FEW (EFE, Frontiers in Microbiology)

Como bien sabemos, los virus no descansan, y quienes los estudian tampoco. Ahora, ya entrado 2026, la actualidad nos presenta un panorama viral complejo que mantiene en alerta a los especialistas en enfermedades infecciosas. Lejos de que la era pandémica haya quedado atrás, una combinación de factores –calentamiento global, crecimiento poblacional y mayor movilidad humana– está creando condiciones cada vez más favorables para que los virus evolucionen y se propaguen con una velocidad cada vez mayor.

En un artículo publicado en The Conversation, Patrick Jackson, profesor adjunto de Enfermedades Infecciosas en la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, identifica tres virus que merecen especial vigilancia este año: la gripe aviar H5N1, el mpox y el poco conocido virus Oropouche.

Aunque muy distintos entre sí, todos comparten un rasgo inquietante: han cruzado nuevas fronteras y ampliado su alcance, y ahora podrían estar preparándose para dar el siguiente salto. Esto no implica alarmismo, sino vigilancia estratégica frente a amenazas reales que ya muestran señales de expansión.

Virus Oropouche: la amenaza emergente que avanza desde el Amazonas

Probablemente el menos conocido de los tres, pero cada vez más mencionado en los círculos científicos, el virus Oropouche se transmite por mosquitos diminutos y provoca síntomas similares a los de la gripe. Fue identificado en la década de 1950 en Trinidad y, aunque por mucho tiempo se pensó limitado al Amazonas, desde los 2000 ha ido extendiéndose por América del Sur, Central y el Caribe.

En 2024 se documentaron por primera vez muertes asociadas al virus en Brasil y comenzaron a registrarse en Europa casos vinculados a viajeros infectados, según reportó IFL Science. Además, se detectaron episodios de transmisión vertical –de madre a hijo– y se investiga una posible relación con casos de microcefalia. 

Todo esto resulta especialmente inquietante porque el insecto transmisor ya se ha adaptado a amplias zonas del continente y, dentro de Estados Unidos, también está presente en regiones del sureste. Por ahora, además, no existe ni vacuna ni tratamiento específico.

Ante este escenario, como recogió IFL Science, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó el 5 de enero de 2026 una hoja de ruta para acelerar el desarrollo de herramientas de prevención y control contra el Oropouche.

El virus Oropouche se transmite por mosquitos que proliferan en zonas con acumulación de residuos, especialmente en áreas urbanas de América Latina y el Caribe.El virus Oropouche se transmite por mosquitos que proliferan en zonas con acumulación de residuos, especialmente en áreas urbanas de América Latina y el Caribe.
El virus Oropouche se transmite por mosquitos que proliferan en zonas con acumulación de residuos, especialmente en áreas urbanas de América Latina y el Caribe.Imagen: Desmond Boylan/AP/picture alliance

Gripe aviar H5N1: del ganado a los humanos

La gripe A ha sido históricamente una amenaza constante debido a su rápida capacidad de mutación y a su facilidad para infectar distintas especies. La última gran pandemia gripal, causada por la cepa H1N1 en 2009, provocó más de 280.000 muertes en su primer año, según The Conversation.

Pero ahora la atención se centra en el H5N1, conocido como gripe aviar. Este virus dejó de ser un asunto exclusivo de aves en 2024, cuando fue detectado por primera vez en vacas lecheras de Estados Unidos. Este salto de especie generó preocupación entre los expertos, ya que la detección no fue un episodio único; el virus comenzó a reaparecer en rebaños repartidos por varios estados. Según Jackson, los estudios ya sugieren que ha habido numerosas transmisiones de vacas a humanos, muchas sin síntomas aparentes.

El verdadero temor es que el virus consiga lo que todavía no ha logrado: adaptarse para transmitirse eficazmente entre personas. Ese sería un paso necesario para que pudiera surgir una nueva pandemia. 

Por ahora, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) han reportado 71 casos humanos y dos muertes desde 2024, y no existe evidencia de transmisión comunitaria sostenida. Aun así, ya se están desarrollando vacunas específicas, ya que las formulaciones actuales probablemente no ofrecerían protección suficiente frente a esta cepa

Mpox: dos variantes en circulación global

Durante décadas, el mpox –antes conocido como viruela del simio– fue una enfermedad poco frecuente y prácticamente confinada a ciertas regiones de África. Todo cambió en 2022, cuando un brote global del clado IIb se propagó a más de cien países. 

La transmisión por contacto físico cercano, en muchos casos durante relaciones sexuales, marcó un antes y un después, y desde entonces esta variante dejó de ser un fenómeno localizado para convertirse en un virus que hoy circula de forma recurrente en distintos países del mundo.

Pero lo más preocupante está ocurriendo en paralelo: desde 2024, países del África central han reportado aumentos en infecciones por el clado I, considerado más severo. Incluso Estados Unidos ha notificado casos recientes del clado Ib en personas sin historial de viaje a África. Aunque existe una vacuna, todavía no hay un tratamiento específico, y los expertos advierten que la evolución del virus durante 2026 aún podría generar nuevos desafíos sanitarios.

Partículas del virus mpox (en verde) sobre células infectadas, observadas mediante microscopía electrónica de barrido con colorización artificial.Partículas del virus mpox (en verde) sobre células infectadas, observadas mediante microscopía electrónica de barrido con colorización artificial.
Partículas del virus mpox (en verde) sobre células infectadas, observadas mediante microscopía electrónica de barrido con colorización artificial.Imagen: NIH-NIAID/IMAGE POINT FR/BSIP/picture alliance

Sarampión, chikunguña y otras amenazas virales en 2026

Más allá de estos tres protagonistas, otros virus también comienzan a generar inquietud. El chikunguña, por ejemplo, provocó más de 445.000 casos sospechosos y confirmados en 2025, con al menos 155 muertes reportadas hasta septiembre, según IFL Science. 

Al mismo tiempo, el virus Nipah vuelve a estar bajo vigilancia tras un reciente brote en Bengala Occidental, aunque los especialistas subrayan que, por ahora, no muestra capacidad para provocar una pandemia.

Y luego están los viejos conocidos, aquellos que muchos creían ya controlados. El sarampión, por ejemplo, ha reaparecido con fuerza en distintos países debido al descenso en las tasas de vacunación, poniendo incluso en riesgo el estatus de eliminación en lugares como Estados Unidos. 

Al mismo tiempo, algunos expertos advierten que enfermedades como el VIH podrían experimentar un repunte si continúan los recortes en programas internacionales de cooperación sanitaria.

Todo esto recuerda que la sensación de que la pandemia de COVID-19 fue un episodio excepcional y completamente superado podría ser prematura.

La lección, por ahora, parece clara: en un mundo donde los ecosistemas cambian y la movilidad humana facilita la circulación de patógenos, la vigilancia y la preparación constante siguen siendo herramientas clave para evitar que brotes locales se conviertan en crisis globales.

Un grupo de científicos encontró el fósil de una criatura que vivió hace unos 307 millones de años y que podría ser el vertebrado herbívoro terrestre más antiguo jamás descubierto, detalla un estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

El cráneo de este animal llamado Tyrannoroter heberti, encontrado en Nueva Escocia (Canadá), aporta pistas clave sobre cómo evolucionaron las primeras dietas vegetales en tierra firme.

Su nombre significa "excavador tirano", porque se asume que era relativamente grande para su época y que excavaba madrigueras. El resto del nombre honra al investigador Brian Hebert, quien halló el fósil en un acantilado rocoso de la isla de Cabo Bretón.

Los herbívoros aparecieron antes de lo que se pensaba

El animal vivió durante el Periodo Carbonífero, cuando extensos bosques cubrían gran parte del planeta. Su descubrimiento muestra que los ecosistemas terrestres dominados por herbívoros surgieron mucho antes de lo que se pensaba.

"Significa que los componentes esenciales de los ecosistemas terrestres que reconocemos hoy —dominados por herbívoros— han existido y se han mantenido desde el Periodo Carbonífero", afirma el coautor y paleontólogo Arjan Mann, del Field Museum de Chicago.

Cómo era Tyrannoroter heberti

Aunque parecía un dinosaurio o un reptil, T. heberti pertenecía a los microsaurios, un antiguo grupo de vertebrados de cuatro patas llamados tetrápodos.

Su cráneo de unos 10 cm era muy robusto, e indicaría que el animal medía cerca de 30,5 cm de largo y tenía un cuerpo similar al de un escinco de lengua azul (Tiliqua scincoides).

Fósil sostenido por el investigador Arjan Mann.Fósil sostenido por el investigador Arjan Mann.
Cráneo del "Tyrannoroter heberti".Imagen: Field Museum/REUTERS

Los investigadores examinaron el interior de su cráneo mediante tomografía computarizada y descubrieron docenas de dientes cónicos en el paladar. Su cabeza triangular permitía alojar grandes músculos en las mejillas, y su boca contenía dientes especializados para triturar y moler plantas duras.

"Los rasgos que indican herbivoría incluyen su hocico inclinado hacia abajo —angulado de forma óptima para cortar plantas bajas—, grandes cavidades para albergar potentes músculos para procesar plantas y, lo más importante, una boca llena de campos dentales opuestos: uno en el paladar que encaja con otro en la mandíbula inferior", explica la autora y paleontóloga Hillary Maddin, de la Universidad de Carleton en Ottawa.

Un paso clave en la evolución de las dietas

Los tetrápodos evolucionaron a partir de peces con aletas carnosas hace unos 375 millones de años. Los primeros eran carnívoros, pero con el tiempo algunos comenzaron a alimentarse de insectos y luego de plantas.

T. heberti "es el vertebrado terrestre herbívoro más antiguo y completo que muestra adaptaciones para procesar material vegetal con alto contenido de fibra", indica Mann.

Otro animal de la época, Melanedaphodon, consumía plantas blandas e insectos, pero T. heberti estaba mejor adaptado para procesar vegetación dura. Comer insectos pudo haber sido un paso evolutivo previo hacia la herbivoría.

Qué revela el hallazgo sobre la vida antigua

Durante décadas se creyó que los verdaderos herbívoros vertebrados aparecieron hacia el final del Carbonífero, hace unos 299 millones de años. Este descubrimiento sugiere que la diversificación ocurrió antes y más rápido.

"Los vertebrados se diversificaron en nichos modernos —incluida la herbivoría— mucho más rápidamente de lo que pensábamos", señala Maddin.

El estudio "refuerza la idea de que la insectivoría probablemente fue una preadaptación para la herbivoría, y que al comer insectos herbívoros tempranos, los tetrápodos adquirieron secundariamente la flora intestinal necesaria para procesar material vegetal", concluye Mann.

JU (Reuters, IFLScience, Nature Ecology & Evolution)

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