Un cosmólogo brasileño identificó por accidente una posible trayectoria hacia Marte que podría reducir la misión completa a 153 días. La clave: reutilizar una órbita de asteroide descartada como modelo orbital.
El análisis de Lambert permitió calcular rutas interplanetarias rápidas a partir de la configuración orbital del asteroide 2001 CA21.Imagen: Depositphotos/IMAGO
Lo más complicado es que las misiones tripuladas previstas hoy podrían prolongarse cerca de tres años, ya que los astronautas tendrían que esperar la alineación adecuada para emprender el regreso: una ventana orbital que solo se abre aproximadamente cada 26 meses durante las llamadas "oposiciones de Marte", cuando la distancia entre ambos planetas se reduce.
Una trayectoria inesperada descubierta por accidente
Pero un nuevo análisis orbital plantea una posibilidad inesperada. El cosmólogo brasileño Marcelo de Oliveira Souza, de la Universidad Estatal del Norte de Río de Janeiro, cree haber encontrado un atajo –y lo encontró por accidente–: una trayectoria teórica que permitiría completar un viaje de ida y vuelta a Marte en menos de cinco meses.
En 2015, mientras estudiaba asteroides cercanos a la Tierra, Souza reparó en uno en particular: el 2001 CA21. Las primeras estimaciones de su trayectoria –registradas antes de que observaciones posteriores refinaran su órbita real– dibujaban una órbita poco habitual, capaz de acercarse tanto al recorrido de la Tierra como al de Marte dentro de un plano inclinado apenas cinco grados. "Esto fue una sorpresa para mí; no estaba buscando esto", declaró a Live Science.
Cohetes de nueva generación podrían alcanzar las velocidades necesarias para completar la misión en 153 días.Imagen: Depositphotos/IMAGO
El truco está en que esas estimaciones iniciales son, técnicamente, erróneas. A medida que se acumulan observaciones, la órbita real del asteroide se refina y la trayectoria original queda descartada. Pero Souza vio en ese error algo útil: una configuración orbital que parecía favorecer trayectorias rápidas entre ambos planetas. "Quizás estuve en el lugar adecuado en el momento adecuado", admitió.
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Cómo calcular la ruta más corta a Marte
A partir de esa peculiar configuración orbital, Souza recurrió al análisis de Lambert –un método estándar para calcular trayectorias entre dos puntos en el espacio– y restringió las rutas a un margen de cinco grados respecto a la inclinación del CA21. Luego examinó las oposiciones de Marte previstas para 2027, 2029 y 2031. Según los cálculos, solo el escenario de 2031 ofrecía una geometría compatible con una transferencia tan corta.
Los resultados, publicados en la revista Acta Astronautica, son llamativos. Según el estudio, la configuración más rápida contempla una salida desde la Tierra el 20 de abril de 2031, una llegada a Marte el 23 de mayo tras apenas 33 días de viaje, unos 30 días en superficie y un regreso el 20 de septiembre. Ida y vuelta completa: 153 días. Una segunda opción, menos exigente en energía, completaría la misión en unos 226 días.
Configuración teórica de una misión Tierra–Marte–Tierra en 2031, según el modelo orbital propuesto en el estudio.Imagen: CC BY 4.0 Marcelo de Oliveira Souza, Acta Astronautica (2026)
Velocidades extremas, cohetes de nueva generación
Las velocidades necesarias son altas –unos 27 kilómetros por segundo en la opción rápida– pero comparables a las de misiones como New Horizons, la sonda que en 2006 fue lanzada a 16,26 km/s rumbo a Plutón. Cohetes de próxima generación como el Starship de SpaceX o el New Glenn de Blue Origin podrían acercarse a las velocidades necesarias, según aseguró el propio Souza a Live Science.
Por ahora, todo permanece en el terreno de las simulaciones y los modelos orbitales. Que estas rutas puedan utilizarse algún día dependerá de múltiples factores técnicos, desde el peso de la nave hasta la potencia de sus motores. Pero el hallazgo abre una puerta metodológica: las órbitas preliminares de asteroides, históricamente usadas para evaluar riesgos de impacto y luego archivadas, podrían ayudar a identificar trayectorias interplanetarias más rápidas. "Quizás esto pueda cambiar la idea de que necesitamos más de dos años para ir a Marte y volver", dijo Souza.
Un robot humanoide vestido con túnicas budistas participó en una ceremonia de iniciación en Seúl. La Orden Jogye busca atraer a jóvenes coreanos con una mezcla inédita de tradición religiosa e inteligencia artificial.
En los últimos días, una escena poco habitual surgida en Corea del Sur ha llamado la atención de medios internacionales. En el templo Jogyesa, en pleno centro de Seúl, una ceremonia budista seguía el ritmo solemne de siempre –entre cánticos, incienso y faroles decorativos– cuando un detalle rompía la imagen tradicional: entre los novicios participaba un robot humanoide.
Se llama Gabi, mide 130 centímetros y esta semana se convirtió en el primer participante no humano en completar un ritual de iniciación dentro del budismo surcoreano. Vestido con indumentaria monástica y moviéndose junto al resto de los asistentes, el androide avanzó hasta el altar, juntó las palmas de las manos en señal de oración y se inclinó ante la asamblea de monjes y fieles.
La Orden Jogye, responsable de la ceremonia, pertenece al budismo zen coreano, una rama del mahāyāna –extendido en China, Corea y Japón– que pone especial énfasis en la meditación y la práctica contemplativa. Es una de las grandes vertientes de una tradición fundada hace más de 2.500 años que, lejos de funcionar como una religión unificada, agrupa una constelación de escuelas y prácticas: desde el theravāda del sudeste asiático hasta las distintas corrientes del mahāyāna y el vajrayāna tibetano.
Preceptos budistas para un robot
El nombre "Gabi" fue elegido por su relación con la misericordia y la compasión budista. Según explicó el Venerable Seong Won a la agencia Yonhap, querían un nombre "fácil de pronunciar" y que representara "la difusión de la misericordia de Buda por todo el mundo".
Vestido con las mismas túnicas que los demás novicios, Gabi juntó las palmas en gesto de oración, se inclinó ante la asamblea y respondió en voz alta cuando un monje le preguntó si se comprometía a seguir las enseñanzas de Buda: "Sí, me dedicaré a ello".
La Orden Jogye incorporó robots a sus iniciativas para atraer a jóvenes surcoreanos a los templos budistas.Imagen: Yonhap/picture alliance
Durante la ceremonia sugye –el rito mediante el cual los practicantes prometen seguir las enseñanzas de Buda– el templo presentó una versión adaptada de los Cinco Preceptos budistas pensada para un participante no humano.
Las reglas incluían respetar la vida, no causar daño a otros robots u objetos, escuchar y respetar a los humanos y actuar sin engaños. El quinto precepto –tradicionalmente relacionado con abstenerse de intoxicantes que alteran la mente– fue reinterpretado para Gabi como una obligación de ahorrar energía y evitar la sobrecarga, lo que abrió incluso una reflexión filosófica.
"Los humanos beben alcohol y se exceden. ¿Cuál es el equivalente en los robots?", planteó el Venerable Sungwon, director de asuntos culturales de la orden, a The Guardian. "La gente podría pensar que la regla de no sobrecargarse se refiere solo a las baterías, pero en realidad se trata del exceso", agregó.
El propio monje contó que utilizó herramientas de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT y Gemini para probar distintas versiones de los preceptos, aunque aseguró que las respuestas no lograban captar el sentido profundo de las normas budistas.
"ChatGPT no entendió del todo qué son los preceptos", afirmó. "No son solo consejos generales sobre hacer el bien juntos. Son prohibiciones".
También hubo que modificar otros elementos tradicionales de la ceremonia. En el ritual de purificación yeonbi, los aspirantes humanos reciben una marca simbólica mediante el contacto con incienso encendido. En el caso de Gabi, el gesto fue sustituido por una pegatina conmemorativa del festival y un collar de meditaciónde 108 cuentas colocado alrededor de su cuello. Además, recibió un certificado oficial donde, en el espacio reservado para la fecha de nacimiento, figuraba su fecha de fabricación: 3 de marzo de 2026.
El budismo surcoreano busca a los jóvenes
La idea, según Sungwon, comenzó casi como una broma. "Pero cuanto más lo pensábamos, más serio se volvía".
La iniciación de Gabi forma parte de una estrategia más amplia de la Orden Jogye –la principal confesión budista de Corea del Sur– para intentar conectar con las nuevas generaciones en un contexto de fuerte declive religioso.
Actualmente, según reportó The Guardian, solo el 16 % de los surcoreanos se identifica como budista, frente al 23 % registrado en 2005. Entre los jóvenes de entre 20 y 29 años, la cifra cae hasta el 8 %. El año pasado, la orden ordenó apenas 99 nuevos monjes, aproximadamente la mitad que una década atrás.
Ante esa pérdida de interés, la organización ha impulsado iniciativas alejadas de la imagen tradicional del budismo monástico, incorporando desde campañas digitales y aplicaciones de meditación hasta productos de merchandising y eventos diseñados para atraer atención en redes sociales.
El presidente de la orden, el Venerable Jinwoo, ya había anunciado durante su discurso de Año Nuevo su intención de incorporar la inteligencia artificial a la tradición budista. Según Smithsonian Magazine, aseguró que el objetivo era "liderar sin miedo la era de la IA" y orientar sus avances hacia "la paz mental y la iluminación".
El humanoide Gabi recibió preceptos budistas adaptados y un collar de meditación de 108 cuentas durante la ceremonia.Imagen: Yonhap/REUTERS
Para los responsables del templo, sin embargo, la presencia de Gabi no significa que los robots puedan alcanzar la iluminación espiritual. Tampoco pretende equipararlos a los practicantes humanos. La cuestión, dicen, es más humana que tecnológica.
"El objetivo importante es que los jóvenes visiten los templos al menos una vez", explicó Sungwon a The Guardian. La esperanza es que, aunque lleguen atraídos por la curiosidad tecnológica, terminen regresando en busca de algo más profundo.
Enseñar a Gabi a juntar las palmas, admite el monje, fue "increíblemente difícil". Aun así, se muestra optimista respecto al futuro de la inteligencia artificial. "No creo que la IA vaya a destruirnos", afirma.
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Robots en rituales religiosos
La incorporación de robots en prácticas religiosas no es completamente nueva. Según recogió Smithsonian Magazine, una revisión publicada en 2024 en la revista Theology and Science identificó casi una docena de robots participando activamente en rituales litúrgicos de distintas tradiciones.
En 2017, un humanoide llamado Pepper realizó ceremonias funerarias budistas en Japón. Ese mismo año, una empresa india presentó un brazo robótico capaz de ejecutar el aarti, el ritual hindú en el que se agitan llamas frente a las deidades.
La pregunta de fondo, sin embargo, es mucho más antigua que cualquier robot. "En cierto modo, los robots se sitúan en medio de un debate que llevamos manteniendo sobre la religión desde hace miles de años", explicó el investigador Martien Halvorson-Taylor en el podcast Sacred & Profane en 2021.
"¿Lo que importa es lo que creemos sobre lo divino, o son nuestras acciones y prácticas lo que cuenta? A veces, en la religión, la acción es más importante que la creencia. Cómo lo haces tiene prioridad sobre por qué lo haces", afirmó.
Mientras ese debate continúa, Gabi ya tiene su próxima aparición programada. A finales de mayo participará en el desfile anual de las Linternas de Loto –el festival que conmemora el nacimiento de Buda y que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO– junto a otros tres robots de temática budista llamados Seokja, Mohee y Nisa. El desfile está previsto para el 24 de mayo.
Un brote de presunto hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, operado por Oceanwide Expeditions, ha dejado al menos tres muertos y varios enfermos. La embarcación, con unos 150 pasajeros, llevaba cerca de tres semanas de travesía desde Argentina –con escalas en la Antártida– cuando se encontraba en el Atlántico frente a Cabo Verde. La compañía calificó la situación como una "grave emergencia médica".
Qué es el hantavirus y cómo se transmite
Los hantavirus, presentes desde hace siglos con brotes documentados en Asia y Europa, se han asociado históricamente en el hemisferio oriental con fiebre hemorrágica e insuficiencia renal. No fue hasta principios de los años noventa cuando una variante emergente en el suroeste de Estados Unidos se identificó como causa del hoy conocido síndrome pulmonar por hantavirus, una forma grave de enfermedad respiratoria.
El virus volvió a la atención pública recientemente tras la muerte de Betsy Arakawa, esposa del actor Gene Hackman, por una infección en Nuevo México.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que las investigaciones sobre el brote continúan, con análisis de laboratorio, estudios epidemiológicos y secuenciación del virus en curso. El organismo subraya que el riesgo para la población general es bajo y no recomienda restricciones de viaje. Hasta ahora, el hantavirus ha sido confirmado en uno de los casos analizados. Entre los fallecidos hay dos ciudadanos neerlandeses, mientras que un pasajero británico permanece en cuidados intensivos en Sudáfrica.
El MV Hondius navegaba desde Argentina, con escalas en la Antártida, cuando se declaró la emergencia médica a bordo.Imagen: Oceanwide Expeditions/AP Photo/picture alliance
El hantavirus se propaga principalmente por contacto con roedores o con su orina, saliva o excrementos, en particular cuando ese material se altera y queda suspendido en el aire, lo que representa un riesgo de inhalación. Las personas suelen exponerse al hantavirus en sus hogares, cabañas o cobertizos, especialmente al limpiar espacios cerrados con poca ventilación o explorar zonas con rastros de ratones.
La OMS señala que, aunque es poco frecuente, los hantavirus también pueden transmitirse directamente entre personas.
Fue un perspicaz médico del Servicio de Salud Indígena quien detectó por primera vez un patrón de muertes entre pacientes jóvenes, explicó Michelle Harkins, neumóloga del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Nuevo México, que lleva años estudiando la enfermedad y atendiendo a pacientes.
La mayoría de los casos en Estados Unidos se concentran en los estados del oeste. Nuevo México y Arizona son focos principales, señaló Harkins, probablemente porque en las zonas rurales es mayor la probabilidad de encuentros entre ratones y humanos.
El hantavirus se transmite principalmente a través del contacto con roedores o sus excrementos suspendidos en el aire.Imagen: Dreamstime/IMAGO
Síntomas: de la fiebre a la insuficiencia pulmonar
Una infección puede progresar rápidamente y volverse potencialmente mortal. Los expertos señalan que puede comenzar con síntomas como fiebre, escalofríos, dolores musculares y, en ocasiones, dolor de cabeza.
"Al inicio de la enfermedad, puede ser muy difícil distinguir entre el hantavirus y una gripe común", afirmó la doctora Sonja Bartolome, del Centro Médico UT Southwestern de Dallas.
Los síntomas del síndrome pulmonar por hantavirus suelen aparecer entre una y ocho semanas después del contacto con un roedor infectado. A medida que avanza la infección, los pacientes pueden experimentar opresión en el pecho, mientras los pulmones se llenan de líquido.
El otro síndrome causado por el hantavirus –la fiebre hemorrágica con síndrome renal– suele desarrollarse en el plazo de una o dos semanas tras la exposición.
Las tasas de mortalidad varían según el tipo de hantavirus causante de la enfermedad. El síndrome pulmonar por hantavirus es mortal en aproximadamente el 35 % de los infectados, mientras que la tasa de mortalidad por fiebre hemorrágica con síndrome renal oscila entre el 1 % y el 15 % de los pacientes, según los CDC.
No existe ningún tratamiento ni cura específicos, pero una atención médica temprana puede aumentar las posibilidades de supervivencia.
El brote de 1993 en la región de las Cuatro Esquinas impulsó el rastreo sistemático del hantavirus por los CDC.Imagen: Cynthia Goldsmith/UIG/IMAGO
Prevención: cómo evitar el contagio
A pesar de años de investigación, Harkins señaló que aún quedan muchas preguntas sin respuesta, entre ellas por qué la enfermedad puede ser leve para algunas personas y muy grave para otras, y cómo se desarrollan los anticuerpos. Ella y otros investigadores llevan años haciendo seguimiento de pacientes durante largos períodos con la esperanza de encontrar un tratamiento.
Hay "muchos misterios", dijo, aunque subrayó que lo que los investigadores sí saben es que la exposición a roedores es clave.
La mejor manera de evitar el contagio es minimizar el contacto con roedores y sus excrementos. Se recomienda usar guantes protectores y una solución de lejía para limpiar los rastros de roedores. Los expertos en salud pública advierten que no se debe barrer ni aspirar, ya que eso puede hacer que las partículas del virus queden en suspensión en el aire.
La NASA presentó su nuevo telescopio espacial Roman, diseñado para explorar amplias zonas del universo en busca de exoplanetas, pero también de respuestas a los grandes misterios físicos que plantean la materia y la energía oscuras.Este telescopio de última generación "ofrecerá a la Tierra un nuevo atlas del universo", se congratuló el director de la NASA, Jared Isaacman, desde el centro Goddard de la agencia espacial estadounidense en Maryland, en el este del país, donde se completó su montaje. Además, subrayó que el proyecto ha requerido más de una década de trabajo y millones de horas de desarrollo, logrando adelantarse al calendario previsto y mantenerse por debajo del presupuesto inicial.
El aparato plateado, de más de 12 metros de altura, será trasladado ahora a Florida para su lanzamiento al espacio a principios de septiembre a bordo de un cohete de SpaceX.
La "madre del Hubble" y sus herederos
Desarrollado durante más de una década con un coste superior a los 4.000 millones de dólares, recibe su nombre en honor a una de las mayores astrónomas estadounidenses, Nancy Grace Roman, apodada la "madre del Hubble", en referencia a otro telescopio emblemático de la NASA.
Formará parte del grupo de grandes observatorios espaciales de la agencia junto a Hubble y el telescopio James Webb.
Más de 35 años después de la puesta en servicio del Hubble, que nos reveló, entre otras cosas, que nuestro universo se expande más rápido de lo que pensábamos, el Roman Space Telescope se encargará de responder a las preguntas que aún quedan sin resolver.
100 veces más campo de visión que el Hubble
Con su amplio campo de visión, más de 100 veces superior al de Hubble, barrerá vastas zonas del cielo desde un punto de vista privilegiado, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.
Sus capacidades permitirán observar el cosmos a una velocidad sin precedentes: puede mapear hasta 200 veces más cielo en una sola imagen y realizar en un año lo que al Hubble le tomaría milenios.
"Nos enviará 11 terabytes de datos al día, lo que significa que solo durante el primer año nos habrá proporcionado más datos que los que el telescopio Hubble habrá recopilado a lo largo de toda su vida", afirma a AFP Mark Melton, ingeniero de sistemas de Roman.
En comparación, el Hubble ha reunido 172 terabytes en tres décadas, mientras Roman podrá generar volúmenes de datos científicos diarios a una escala completamente nueva.
El telescopio Roman, en sala limpia del centro Goddard de la NASA en Maryland.Imagen: Kevin Richardson/Baltimore Sun/TNS/Sipa USA/picture alliance
Exoplanetas, materia oscura y el Nobel soñado
Gracias a este objetivo gran angular, la NASA espera "descubrir decenas de miles de nuevos planetas" o incluso "miles de supernovas", explica Nicky Fox, responsable de las actividades científicas de la agencia. Isaacman añadió que este avance permitirá acelerar la búsqueda de planetas potencialmente habitables y acercarse a responder si estamos solos en el universo.
Pero Roman también pretende estudiar lo invisible: la materia y la energía oscuras, cuyo origen se desconoce, pero que se cree que representan el 95 % de nuestro universo. Asimismo, investigará la estructura a gran escala del cosmos para comprender mejor su evolución.
"Si Roman gana algún día el Premio Nobel, probablemente será por algo en lo que ni siquiera hemos pensado todavía", sonríe Mark Melton.
Mucho antes de que la inteligencia artificial (IA) popularizara imágenes hiperrealistas capaces de engañar al público a gran escala, la manipulación visual ya formaba parte del ADN de la fotografía.
Desde su irrupción pública en 1839, cuando empezó a asociarse con la idea de objetividad –el "lápiz de la naturaleza", como lo bautizaba uno de los primeros libros sobre fotografía, The Pencil of Nature–, no pasó mucho tiempo antes de que también se utilizara para alterar imágenes. Y todo sin necesidad de algoritmos: bastaban herramientas manuales como tijeras o pegamento, junto a la tentación, muy humana, de reescribir la realidad.
Postal de W. H. Martin mostraba gansos de tamaño descomunal, un clásico del fotomontaje humorístico de 1908.Imagen: Rijksmuseum
Exposición recorre casi un siglo de imágenes manipuladas
Eso es precisamente lo que explora la exposición FAKE! Early Photo Collages and Photomontages, abierta hasta el 25 de mayo en el Rijksmuseum de Ámsterdam. La muestra reúne más de 50 imágenes históricas de la colección del museo –que, según Forbes, hoy alcanza cerca de 200.000 fotografías y objetos fotográficos– y recorre el periodo comprendido entre 1860 y 1940.
De hecho, según el Rijksmuseum, ya en torno a 1860 los fotógrafos comenzaron a experimentar con la manipulación directa de sus imágenes, explorando formas de combinar distintos elementos para transformar la escena original apenas unas décadas después de su invención.
Una cabeza humana en una carretilla protagonizó este anónimo fotomontaje de principios del siglo XX.Imagen: Rijksmuseum
Fotomontaje y humor: mazorcas gigantes y coches voladores
Un ejemplo llamativo de los primeros años del siglo XX es el del fotógrafo W. H. Martin, que en 1908 producía postales con productos agrícolas de tamaño descomunal. En lugar de capturar una escena tal cual, construía sus imágenes a partir de distintos fragmentos, realizando varias tomas por separado y combinándolas manualmente hasta crear una composición nueva que finalmente volvía a fotografiar para darle apariencia de unidad.
El resultado era una enorme mazorca de maíz que parecía salida de una pesadilla agrícola –o de un cartel de feria–. De la misma época data otra postal en la que coches sobrevuelan Nueva York, con colores añadidos durante la impresión que le dan un aire casi ilustrado.
Coches sobrevolando Nueva York.Imagen: Rijksmuseum
Pero no todo era humor. También se empleaban técnicas como la doble exposición, en la que una misma persona aparecía dos veces en la imagen: primero se exponía la mitad de la placa, luego el sujeto cambiaba de posición y se registraba la otra mitad. Un procedimiento simple, efectivo y, en ciertos contextos, con fines más serios.
John Heartfield y el fotomontaje político contra el nazismo
Más allá de estas exploraciones formales, la exposición incluye también obras con una carga política contundente, que ni siquiera pretendían parecer realistas. El ejemplo más destacado es el del artista alemán John Heartfield –seudónimo de Helmut Herzfeld (1891–1968)–, hoy considerado uno de los grandes maestros del fotomontaje político.
Heartfield tomaba fotografías de prensa reconocibles y las reorganizaba para subvertir su significado. En un fotomontaje de 1934 publicado en la portada de la revista Arbeiter-Illustrierte-Zeitung, aparece Joseph Goebbels colocando a Hitler una espesa barba gris, fundiendo visualmente al dictador con Karl Marx. El mensaje era una burla directa a los intentos nazis de seducir a la clase trabajadora.
John Heartfield fusionó a Hitler con Karl Marx en este fotomontaje político publicado en portada en 1934.Imagen: Rijksmuseum
En definitiva, las mismas técnicas que servían para hacer reír con gansos gigantes podían emplearse también para denunciar a un régimen.
En ese sentido, Hans Rooseboom, conservador de fotografía del Rijksmuseum, lo resume con claridad en una entrevista con Forbes: "Las fotografías siempre se han alterado o manipulado. No es nada nuevo; forma parte del funcionamiento de la fotografía desde sus inicios. Por mucho que asociemos la fotografía con el realismo o la veracidad, no siempre es así".
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Las hadas de Cottingley
Y, sin embargo, la frontera entre lo creíble y lo falso nunca ha sido fácil de trazar. Un caso célebre lo demuestra con claridad: entre 1917 y 1920, dos primas británicas, Elsie Wright y Frances Griffiths, fotografiaron lo que parecían ser hadas danzantes en un jardín rural –las conocidas Hadas de Cottingley–.
Elsie Wright y Frances Griffiths fotografiaron supuestas hadas en Cottingley entre 1917 y 1920, en uno de los mayores engaños fotográficos de la historia.Imagen: Jam Press/John Taylors/IMAGO
En las imágenes, pequeñas figuras aladas revoloteaban junto a las niñas con una apariencia sorprendentemente convincente, por lo menos para su época. Las fotografías no tardaron en captar la atención de Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, quien las utilizó para ilustrar un artículo sobre lo sobrenatural en una revista navideña y las defendió como prueba visible de la existencia de hadas.
El público se dividió entre creyentes y escépticos, y durante años el caso alimentó el imaginario colectivo. No fue hasta la década de 1980 cuando las propias protagonistas admitieron el engaño: habían utilizado recortes de cartón inspirados en ilustraciones infantiles. Aun así, una de ellas sostuvo hasta el final que al menos una de las fotos era auténtica, como si incluso sus autoras se resistieran a deshacer por completo la ilusión.
Arthur Conan Doyle defendió las Hadas de Cottingley como prueba de lo sobrenatural en este artículo publicado en diciembre de 1920.Imagen: Gemini Collection/IMAGO
La diferencia entre entonces y ahora, señala Rooseboom, es sobre todo de escala: "Hasta la década de 1920, la mayoría de la gente apenas veía fotografías. Hoy en día vemos más en un solo día de lo que ellos veían en toda su vida". A ese volumen cabe sumar que hoy prácticamente cualquier persona puede acceder a herramientas para manipularlas.
Su conclusión no es pesimista, sino pragmática: saber que las fotografías se han retocado desde el principio "puede hacerte comprender que siempre debemos ser conscientes de que no siempre hay que fiarse de lo que ven nuestros ojos". Una lección de más de 150 años de antigüedad, más vigente que nunca.