Francisca hipotecó parte de su terreno para pagar el viaje de su hijo. Él logró cruzar y hoy vive en California; ella quedó con la deuda. En Raxruhá, Alta Verapaz, esta historia se repite. La falta de empleo, la violencia y la expansión de la palma aceitera empujan a familias enteras a migrar. "Muchos vendieron sus tierras a las (empresas) palmeras para pagar a los coyotes”, cuenta Francisca. "Si los devuelven del otro lado (Estados Unidos), regresan sin nada.” Juan José Hurtado, director de la asociación Pop Noj, lo resume con crudeza: "Vuelven con la deuda y a un país injusto, desigual y sin empleo.”

Un sector que crece y concentra poder

La palma aceitera representa hoy el 1,2% del PIB de Guatemalay genera más de 28.000 empleos directos y unos 140.000 indirectos, según la Gremial de Palmicultores (Grepalma). Para miles de familias, es una fuente de trabajo formal en regiones con pocas alternativas. Introducida en los años sesenta, su expansión coincidió con la crisis algodonera en los ochenta y noventa. El verdadero impulso llegó en 2007, cuando la ley estadounidense Energy Independence and Security Act incentivó los biocombustibles y disparó la demanda global de aceite vegetal. Desde entonces, los inversionistas en Guatemala apostaron por la palma para abastecer mercados en Europa y Norteamérica. Hoy, el aceite de palma está presente en alimentos procesados, productos de limpieza, de aseo personal y combustibles. La demanda mundial ronda los 165 millones de toneladas métricas anuales y podría llegar a 310 millones en 2050, de acuerdo con datos de Grepalma. Indonesia y Malasia dominan el mercado; América Latina crece rápido, pero sigue siendo minoritaria.

El gremio palmero guatemalteco se presenta como sostenible: promete "cero deforestación” con monitoreo satelital, uso mayoritario de agua de lluvia y certificación RSPO en el 60% de su producción, con la promesa de elevarlo a 75%. De acuerdo con la web de Grepalma: „Específicamente, bajo el estándar de RSPO, Guatemala es el país de Latinoamérica con el mayor volumen de aceite de palma certificado como sostenible durante el año 2023, seguido por Colombia y Costa Rica."

Ríos con memoria

Pero en comunidades como Raxruhá, las memorias son otras: toneladas de peces muertos en el río La Pasión hace una década, contaminación en la cuenca del San Román en 2017. En ambos casos, los pescadores perdieron su sustento; algunos se dedicaron a talar madera mientras que otros migraron a los Estados Unidos. Las empresas señaladas - a española REPSA y la guatemalteca Chiquibul - siguen bajo investigación en la fiscalía ambiental, pero nada avanza. "Hemos denunciado”, dice Francisca, "pero nuestra esperanza es que en Alemania sí pase algo.” De acuerdo con el informe „Derecho al agua y alimentación y palma aceitera” presentado en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en noviembre de 2019 por CONGCOOP: a pesar de la existencia de reservas hídricas suficientes, más de 3 millones de personas carecen de acceso al agua, debido a la apropiación privada por empresas palmeras.

Una vista de las palmeras utilizadas para la producción de aceite de palma en Guatemala.Una vista de las palmeras utilizadas para la producción de aceite de palma en Guatemala.
Una vista de las palmeras utilizadas para la producción de aceite de palma en Guatemala.Imagen: Brian Lawless/empics/picture alliance

Otro de los grandes problemas que pone de manifiesto el monocultivo de la palma aceitera es el de la concentración de la tierra en pocas manos. Las empresas afiliadas a Grepalma dominan el 72% del cultivo nacional. De las 41 empresas agremiadas, tres son los actores principales: Industria Chiquibul, REPSA y NaturAceites. El 28% restante está en manos de pequeños productores no asociados o independientes. "Con los monocultivos nos enfrentamos al problema del acaparamiento de las tierras" asegura Lesbia Artola, defensora de los derechos indígenas y campesinos, en más de 150 comunidades Q'eqchi'. El acaparamiento genera además problemas de inseguridad alimentaria. Anabeli, otra de las mujeres de Raxruhá es clara: „la siembra de maíz se ha ido acabando. Hay escasez y mucha pobreza."

Europa entra en escena: regulaciones sobre deforestación y cadenas de suministro

La Iniciativa Cristiana Romero (CIR) con sede en Alemania ha puesto el tema en la agenda europea. Su informe A la sombra de la palma aceitera (2024) documentó la contaminación de ríos, deforestación y violaciones laborales. El reporte impulsó auditorías internacionales y la suspensión temporal de certificaciones RSPO a una de las empresas, NaturAceites, además de fortalecer denuncias comunitarias ante organismos globales. Para ECCHR, certificar conlleva riesgos serios: "cuando empresas con historial de violaciones logran certificarse, no hablamos de sostenibilidad, sino de una fachada que perpetúa abusos.”

La presión internacional ya no es solo moral: ahora es legal. Dos normas europeas están cambiando las reglas del juego para quienes exportan aceite de palma desde Guatemala. La primera es la regulación de la UE sobre productos libres de deforestación (EUDR) que prohíbe la entrada al mercado europeo de aceite de palma vinculado a deforestación posterior a 2020. Exige trazabilidad geolocalizada hasta la parcela y una declaración de diligencia debida antes de cada envío, entre otras. Las sanciones pueden incluir multas millonarias y bloqueo de mercancías. La segunda es la directiva europea de diligencia debida (CSDDD) y la Ley alemana de cadenas de suministro (LkSG). Ambas obligan a las empresas europeas y alemanas a identificar riesgos en toda su cadena, prevenir violaciones y demostrar acciones correctivas. Esto significa que los compradores en Alemania y la UE deben auditar a sus proveedores guatemaltecos, y pueden enfrentar sanciones si no actúan ante abusos. Para el sector palmero, perder acceso al mercado europeo por incumplir estándares ambientales o de derechos sería un golpe de reputación y de caja.

¿Cambio real o maquillaje verde?

Europa exige sostenibilidad verificable, pero en Raxruhá la pregunta sigue abierta: ¿serán estas leyes suficientes para frenar la contaminación, el acaparamiento y la migración? ¿O solo maquillarán un modelo extractivo que concentra tierra y expulsa gente? El futuro de miles de familias guatemaltecas, tanto de las que trabajan en los cultivos como de aquellas de comunidades aledañas a las plantaciones, depende de que la trazabilidad no se quede en una directiva institucional y que la diligencia debida se traduzca en agua limpia, tierra cultivable y justicia para quienes hoy pagan la deuda del desarrollo.

(gg)

En la superficie blanca y agrietada de Europa, la luna helada de Júpiter, hay una marca que parece sacada de Stranger Things: una estructura ramificada, con brazos que se extienden como tentáculos congelados sobre el hielo.

Durante años fue poco más que una rareza captada por las cámaras de la sonda Galileo de la NASA a finales de los años noventa, una anomalía sin explicación clara en uno de los mundos más intrigantes del sistema solar.

Hoy, sin embargo, esa cicatriz tiene nombre propio –Damhán Alla, "araña" o, de forma más evocadora, "demonio de la pared" en irlandés–  y ha despertado un renovado interés en la investigación planetaria.

Situada dentro del cráter Manannán, la estructura podría ofrecer pistas clave sobre lo que ocurre bajo la gruesa corteza de hielo de Europa y, especialmente si se identifican formaciones similares en el futuro, sobre la posibilidad de vida más allá de la Tierra.

La renovada atención llega gracias a un estudio publicado en The Planetary Science Journal y liderado por la física Lauren McKeown, profesora de la Universidad de Florida Central y exalumna del Trinity College de Dublín, junto a investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, la Universidad de Brown y el Instituto de Ciencias Planetarias.

El nuevo trabajo propone que Damhán Alla se habría formado tras un impacto que fracturó el hielo superficial, permitiendo que agua salada del subsuelo emergiera brevemente antes de volver a congelarse, dejando impresa su inconfundible forma.

La sonda Galileo de la NASA detectó una extraña formación con forma de araña dentro del cráter Manannán en la superficie helada de Europa.La sonda Galileo de la NASA detectó una extraña formación con forma de araña dentro del cráter Manannán en la superficie helada de Europa.
La sonda Galileo de la NASA detectó una extraña formación con forma de araña dentro del cráter Manannán en la superficie helada de Europa.Imagen: NASA/JPL/University of Arizona

Estrellas lacustres: el análogo terrestre de Europa

Para descifrar el origen de esta peculiar formación en Europa, el equipo buscó primero un análogo en la Tierra. Lo encontró en las llamadas "estrellas lacustres": patrones radiales que aparecen cuando la nieve cubre un lago congelado y el agua líquida logra abrirse paso hacia la superficie, derritiendo la nieve y formando estructuras que recuerdan a ramas. 

En nuestro planeta, estas estrellas apenas alcanzan unos pocos metros de diámetro; en Europa, en cambio, Damhán Alla se extiende a lo largo de aproximadamente un kilómetro.

Con ese paralelismo como punto de partida, los investigadores realizaron pruebas de campo en dos lagos congelados de Colorado –Ollie's Pond y Maggie Pond–, donde identificaron múltiples formaciones análogas. 

Estas observaciones se complementaron con experimentos de laboratorio, en los que recrearon el proceso mediante simuladores de hielo y cámaras de temperatura controlada.

En paralelo, el equipo desarrolló modelos por ordenador y analizó en detalle las imágenes captadas por la sonda Galileo, con el objetivo de comprender la geometría y el mecanismo de formación de Damhán Alla en la luna de Júpiter.

Ilustración del proceso de formación propuesto para Damhán Alla: (a-b) un impacto formó el cráter Manannán, (c) se desarrolló una atmósfera transitoria, (d) se formó un reservorio de agua salada bajo la superficie, (e) su congelación fracturó el hielo y el líquido erupcionó, (f) el líquido se extendió formando el patrón de araña observado.Ilustración del proceso de formación propuesto para Damhán Alla: (a-b) un impacto formó el cráter Manannán, (c) se desarrolló una atmósfera transitoria, (d) se formó un reservorio de agua salada bajo la superficie, (e) su congelación fracturó el hielo y el líquido erupcionó, (f) el líquido se extendió formando el patrón de araña observado.
Ilustración del proceso de formación propuesto para Damhán Alla: (a-b) un impacto formó el cráter Manannán, (c) se desarrolló una atmósfera transitoria, (d) se formó un reservorio de agua salada bajo la superficie, (e) su congelación fracturó el hielo y el líquido erupcionó, (f) el líquido se extendió formando el patrón de araña observado.Imagen: Wax Visuals; McKeown et al., The Planetary Science Journal

Un hallazgo con nombre irlandés

El nombre Damhán Alla no es casual. El estudio fue liderado por la profesora McKeown, oriunda de Churchtown, en Dublín (Irlanda), junto a un equipo en el que participaron otros científicos irlandeses, entre ellos la doctora Jennifer Scully, también graduada del Trinity College de Dublín.

"Como Jen y yo somos irlandesas, y dado que muchos accidentes geográficos de Europa ya llevan nombres irlandeses y celtas –incluido el cráter Manannán, en referencia al 'hijo del mar' de la mitología irlandesa–, decidimos llamarla con la palabra irlandesa para araña", explica McKeown en un comunicado del Trinity College.

El nombre cumple además una función práctica: distinguir esta estructura de las llamadas "arañas de Marte", formaciones visualmente similares pero originadas por procesos completamente distintos.

Como informó previamente DW, en el planeta rojo, estas surgen por flujos de gas asociados a la sublimación de dióxido de carbono (CO₂), un mecanismo sin relación con el agua salada que, según el nuevo estudio, habría dado forma a Damhán Alla.

Europa: océano subterráneo y posibilidad de vida extraterrestre

Europa es desde hace tiempo una de las candidatas más prometedoras para albergar vida extraterrestre en el sistema solar. Y es que, bajo su corteza helada, los científicos sospechan la existencia de un océano global de agua salada, y formaciones como Damhán Alla podrían ser señales de que ese océano no está completamente aislado, sino que interactúa de forma ocasional con la superficie.

De hecho, Europa presenta algunas de las características superficiales más singulares de todo el sistema solar. A diferencia de otros cuerpos rocosos repletos de cráteres de impacto, Europa carece casi completamente de ellos. En su lugar, como reporta Universe Today, muestra estructuras únicas como el "terreno caótico" –trozos de hielo rotos y desordenados que se han desplazado y reensamblado con el tiempo– y ahora, estas formaciones en forma de araña.

La doctora Lauren McKeown junto a una "estrella lacustre" en un lago congelado.La doctora Lauren McKeown junto a una "estrella lacustre" en un lago congelado.
La doctora Lauren McKeown junto a una "estrella lacustre" en un lago congelado.Imagen: Dr Lauren Mc Keown

Misión Europa Clipper: cartografiar la luna helada de Júpiter

Por ahora, el estudio de Europa sigue dependiendo en gran medida de las imágenes tomadas por la sonda Galileo hace más de dos décadas. Pero ese panorama podría cambiar con la misión Europa Clipper, de la NASA, prevista para entrar en órbita alrededor de Júpiter en 2030. La nave buscará indicios de agua líquida bajo el hielo y cartografiará la superficie de Europa con una resolución sin precedentes.

Según Universe Today, se espera que Europa Clipper llegue a cubrir hasta un 95 % de la superficie de la luna, frente al escaso 10–14 % disponible hasta ahora. Si en ese proceso logra identificar más "arañas" como Damhán Alla, reforzaría la hipótesis de actividad bajo la capa helada y, quizá, de condiciones favorables para la vida.

Mientras tanto, McKeown continúa esta línea de investigación en un nuevo laboratorio bautizado como FROSTIE, donde desarrollará experimentos de baja presión diseñados para simular ambientes como los de Europa. El objetivo es comprobar si estas estructuras pueden formarse de manera natural bajo una corteza congelada, de forma análoga a cómo la lava se mueve bajo la superficie terrestre.

Aunque todavía quedan preguntas abiertas –como si Damhán Alla es una rareza o solo una entre muchas estructuras similares ocultas bajo el hielo–, el estudio abre nuevas hipótesis sobre la dinámica interna de Europa y refuerza la idea de que, bajo su superficie helada, podría esconderse un mundo mucho más activo de lo que parece.

Editado por Felipe Espinosa Wang con información del Trinity College de Dublín, Space.com y Universe Today. 

Este 2025, los investigadores del Museo Americano de Historia Natural (AMNH) de Nueva York descubrieron más de 70 nuevas especies, que incluyen dinosaurios, mamíferos, peces, reptiles, insectos, arácnidos, invertebrados marinos y un mineral, lo que supone ampliar una "extraordinaria diversidad de formas de vida", divulgó el AMNH en un comunicado.

Los investigadores descubrieron, por ejemplo, dos dinosaurios extintos, un escorpión de Venezuela, decenas de abejas, una zarigüeya ratón de los Andes peruanos y hasta un nuevo mineral de las rocas volcánicas de Rusia.

Muchas especies descubiertas en Latinoamérica

En América Latina, los científicos hallaron un nuevo género de anémona de mar en el lado atlántico de México, así como una zarigüeya ratón en una zona remota de los Andes peruanos y un escorpión látigo de cola corta en la Amazonia venezolana.

Además, encontraron fósiles de cuatro especies de moscas de la savia atrapadas en resina de un árbol de República Dominicana y otro fósil de un nuevo tipo de abeja excavadora en Chile.

 

Dinosaurios chinos y nuevo mineral ruso

Los dos dinosaurios descubiertos son especies de dinosaurios emplumados que vivieron hace unos 125 millones de años en lo que hoy es China, y uno de ellos fue encontrado con dos esqueletos más en su abdomen, los restos de su última comida.

El nuevo mineral se ha categorizado como Lucasite-La, y fue encontrado dentro de una roca volcánica en Rusia.

"Las especies descubiertas continúan revelando nuevos conocimientos y recordándonos cuánto queda aún por aprender sobre la vida en nuestro planeta", aseguró la vicepresidenta del Museo, Cheryl Hayashi.

Edificio del American Museum of Natural History, en New York (interior).Edificio del American Museum of Natural History, en New York (interior).
Los investigadores del Museo Americano de Historia Natural (AMNH) de Nueva York descubrieron más de 70 nuevas especies en 2025, muchas de ellas, latinoamericanas.Imagen: Lokman Vural Elibol/AA/picture alliance

rml (efe, AMNH)

Cuando se mencionan las Bermudas, es fácil pensar de inmediato en el famoso triángulo y en relatos de barcos desaparecidos y fenómenos paranormales. Sin embargo, conviene dejar ese imaginario a un lado. Y es que el verdadero misterio de este archipiélago parece no encontrarse en la superficie, sino bajo el océano: una estructura rocosa que está llevando a los científicos a cuestionar cómo se explican ciertos tipos de islas volcánicas.

Desde hace décadas, las Bermudas representan una rareza geológica. Aunque se trata de un archipiélago de origen volcánico, su relieve submarino conserva una elevación notable en pleno Atlántico Norte, algo poco habitual en regiones donde la actividad volcánica quedó atrás hace tanto tiempo. Esta persistencia del relieve, difícil de encajar en los modelos tradicionales de evolución de islas oceánicas, es una de las razones por las que las Bermudas siguen siendo objeto de debate entre los geólogos.

Una anomalía geológica bajo el océano

Ahora, un nuevo estudio ofrece una posible explicación. Investigadores han identificado bajo la corteza oceánica de las Bermudas una capa de roca de unos 20 kilómetros de espesor, aproximadamente el doble de lo observado en otras islas oceánicas similares. Este hallazgo, publicado recientemente en la revista Geophysical Research Letters, podría aportar una explicación a un enigma que ha desconcertado a los geólogos durante décadas.

"Normalmente, se encuentra el fondo de la corteza oceánica y luego se esperaría encontrar el manto", explicó a Live Science William Frazer, sismólogo de Carnegie Science y autor principal del estudio. "Pero en las Bermudas hay otra capa situada debajo de la corteza, dentro de la placa tectónica sobre la que se asienta el archipiélago", agregó.

De acuerdo con el medio científico, las Bermudas se encuentran sobre lo que los geólogos llaman un "caballón oceánico", una elevación del fondo marino de unos 500 metros. Lo extraño es que esta elevación sigue ahí después de 31 millones de años sin actividad volcánica. En teoría, esta elevación debería haberse reducido de forma notable con el tiempo.

El Triángulo de las Bermudas alimentó leyendas, pero el misterio real parece estar bajo el océano.El Triángulo de las Bermudas alimentó leyendas, pero el misterio real parece estar bajo el océano.
El Triángulo de las Bermudas alimentó leyendas, pero el misterio real parece estar bajo el océano.Imagen: GRANGER Historical Picture Archive/IMAGO

Ondas sísmicas revelan estructura oculta

Para entender por qué esto resulta tan inusual, conviene mirar cómo se explica la formación de la mayoría de las islas volcánicas oceánicas. En muchos casos –como ocurre en Hawái–, estas se asocian a una fuente profunda de calor en el manto que alimenta el vulcanismo y sostiene el relieve del fondo marino. Con el paso del tiempo, el movimiento de las placas tectónicas altera esa configuración: la conexión con la fuente de calor se debilita, el sistema pierde energía y la elevación inicial del fondo oceánico tiende a reducirse gradualmente. 

Ese patrón es precisamente el que no parece cumplirse en el caso de las Bermudas.Y aquí es donde entra la misteriosa capa rocosa. Según Frazer y su colega Jeffrey Park, de la Universidad de Yale, esta estructura tiene una densidad aproximadamente 50 kilogramos por metro cúbico menor que el resto del manto superior –alrededor de un 1,5 % menos densa, según datos de IFL Science– lo que le permite flotar dentro del manto y sostener la corteza superior, manteniéndola elevada, como una especie de "balsa gigante" bajo el archipiélago.

Para llegar a este hallazgo, los científicos no perforaron el fondo del océano. En su lugar, analizaron ondas sísmicas generadas por grandes terremotos lejanos y registradas en una estación sísmica de las Bermudas. Al estudiar cómo estas ondas cambiaban de velocidad al atravesar distintas capas rocosas, pudieron observar la estructura del subsuelo hasta unos 50 kilómetros de profundidad.

El análisis mostró la existencia de dos límites internos bien definidos, detectables porque las ondas sísmicas modifican su comportamiento al atravesar materiales con propiedades distintas. Estas discontinuidades delataron la presencia de la capa rocosa anómala, que probablemente se formó hace entre 30 y 35 millones de años, cuando el archipiélago aún era volcánicamente activo. Una de las hipótesis plantea que las últimas erupciones inyectaron material del manto en la corteza, donde se solidificó y dio lugar a esta estructura capaz de mantener elevado el fondo oceánico.

El archipiélago de las Bermudas se formó sobre un caballón oceánico que mantiene su elevación tras 31 millones de años sin actividad volcánica.El archipiélago de las Bermudas se formó sobre un caballón oceánico que mantiene su elevación tras 31 millones de años sin actividad volcánica.
El archipiélago de las Bermudas se formó sobre un caballón oceánico que mantiene su elevación tras 31 millones de años sin actividad volcánica.Imagen: piemags/IMAGO

Conexión con el supercontinente Pangea

Pero la historia no termina ahí. Estudios previos de Sarah Mazza, geóloga del Smith College que no participó en este trabajo, ya habían revelado otra anomalía: las rocas volcánicas de las Bermudas contienen cantidades inusualmente altas de carbono. Todo indica que este carbono procede de grandes profundidades del manto y que habría sido arrastrado allí durante la formación del supercontinente Pangea, hace entre 900 y 300 millones de años.

"El hecho de que nos encontremos en una zona que anteriormente fue el corazón del último supercontinente es, en mi opinión, parte de la razón por la que este lugar es único", explicó Mazza a Live Science. El Atlántico, mucho más joven que el Pacífico o el Índico, podría ofrecer así un contexto geológico distinto, capaz de explicar por qué las Bermudas no se comportan como otras islas volcánicas.

Las Bermudas no solo carecen de una pluma del manto activa y de vulcanismo reciente, sino que tampoco muestran el flujo de calor elevado típico de otras islas volcánicas. Los intentos anteriores de explicar estas peculiaridades –desde plumas térmicas débiles hasta erupciones intermitentes– no han encajado bien con las evidencias.

Ahora, Frazer está examinando otras islas alrededor del mundo para determinar si la capa descubierta bajo las Bermudas es verdaderamente única o si existen estructuras similares en otros lugares.

"Comprender un lugar como Bermudas, que es un lugar extremo, es importante para comprender lugares menos extremos", señaló Frazer. "Nos da una idea de cuáles son los procesos más normales que ocurren en la Tierra y cuáles son los procesos más extremos", agrega.

Así que la próxima vez que escuches sobre el Triángulo de las Bermudas, recuerda que el auténtico misterio nunca tuvo que ver con barcos ni brújulas, sino con una capa de roca de unos 20 kilómetros de espesor, oculta bajo la corteza oceánica, que desafía los modelos clásicos de la geología.

Editado por Felipe Espinosa Wang con información de Geophysical Research Letters, Love Science e IFL Science.

Un equipo de científicos estadounidense ha desarrollado una interfaz cerebro-ordenador (BCI) de silicio del grosor de un cabello, que se puede implantar en el cerebro y que es capaz de transferir datos a altas velocidades. El dispositivo, afirman sus creadores, transformará la interacción entre humanos y ordenadores.

El BCI se podrá usar en el tratamiento de afecciones neurológicas como la epilepsia, lesiones medulares, ELA, accidentes cerebrovasculares y ceguera, ayudará a controlar las convulsiones y a restaurar las funciones motoras, del habla y visuales gracias a un diseño 'mínimamente invasivo' pero de alto rendimiento.

Chip de silicio ultrafino para conexión cerebral inalámbrica

La interfaz usa un chip de silicio para establecer una conexión inalámbrica de gran ancho de banda entre el cerebro y un ordenador externo. 

La plataforma se denomina Sistema de Interfaz Biológica con la Corteza (BISC) y ha sido desarrollada por investigadores de la Universidad de Columbia, el Hospital Presbiteriano de Nueva York, la Universidad de Stanford y la Universidad de Pensilvania.

El BCI incluye un único chip implantable que funciona como una 'estación repetidora' portátil, y el software personalizado necesario para que funcione el sistema, detallan los autores en un artículo en Nature Electronics.

"La mayoría de los sistemas implantables se construyen en torno a un contenedor de componentes electrónicos que ocupa un enorme volumen de espacio dentro del cuerpo", comenta Ken Shepard, ingeniero en la Universidad de Columbia, uno de los autores principales del trabajo.

"Nuestro implante es un único chip de circuito integrado tan fino que puede deslizarse en el espacio entre el cerebro y el cráneo, apoyándose en el cerebro como un trozo de papel de seda húmedo", detalla. 

 

Potencial revolucionario para trastornos neurológicos

Que BISC esté formada por un solo chip "allana el camino para las neuroprótesis adaptativas y las interfaces cerebro-IA para tratar muchos trastornos neuropsiquiátricos, como la epilepsia", avanza Andrea Tolias, de la Universidad de Stanford y coautor del estudio.

"Este dispositivo de alta resolución y alto rendimiento de datos tiene el potencial de revolucionar el tratamiento de afecciones neurológicas, desde la epilepsia hasta la parálisis", afirma Brett Youngerman, de la Universidad de Columbia y colaborador clínico del proyecto. 

Tecnología CMOS: más pequeña, segura y potente

Las BCI son unas herramientas que, mediante sensores implantados en el cerebro, captan las señales eléctricas que las neuronas usan para transferir información por todo el cerebro y las convierten en acciones. 

Las más avanzadas que se utilizan hoy en día en el ámbito médico están hechas con componentes microelectrónicos, como amplificadores, convertidores de datos, transmisores de radio y circuitos de gestión de energía. 

Pero para que quepan todos estos elementos hay que implantar quirúrgicamente en el cuerpo un gran contenedor electrónico; extirpando una parte del cráneo o colocando el dispositivo en el pecho- y conectar los cables al cerebro.

BISC es distinta: todo el implante, que ocupa menos de una milésima parte del tamaño de un dispositivo convencional, es un único chip de circuito integrado de semiconductores complementarios de óxido metálico (CMOS) con un grosor de solo 50 micrómetros, como un cabello humano. 

Con un volumen total de aproximadamente 3 mm³, el chip flexible se adapta a la superficie del cerebro, pero integra 65.536 electrodos, 1.024 canales de registro simultáneo y 16.384 canales de estimulación. 

Implante mínimamente invasivo con conexión WiFi

El chip que se implanta incluye un transceptor de radio (un dispositivo que incluye un transmisor y un receptor), un circuito de alimentación inalámbrica, control digital, gestión de energía, conversión de datos y los circuitos analógicos necesarios para soportar las interfaces de registro y estimulación.

La estación repetidora es en sí misma un dispositivo WiFi 802.11, que en la práctica forma una conexión de red inalámbrica repetida desde cualquier ordenador al cerebro. 

"Al integrar todo en una sola pieza de silicio, hemos demostrado cómo las interfaces cerebrales pueden ser más pequeñas, más seguras y mucho más potentes", afirma Shepard.

Para probar los métodos quirúrgicos e implantar el dispositivo de forma segura, los autores usaron modelos preclínicos y demostraron su calidad y estabilidad. Ahora se están haciendo estudios en pacientes humanos.

"Los implantes pueden insertarse a través de una incisión mínimamente invasiva en el cráneo y deslizarse directamente sobre la superficie del cerebro en el espacio subdural. Su forma delgada como el papel y la ausencia de electrodos que penetren en el cerebro o cables que unan el implante al cráneo minimizan la reactividad de los tejidos y la degradación de la señal con el tiempo", comenta Youngerman.

Para acelerar su aplicación a la práctica clínica, los equipos de Columbia y Stanford lanzaron Kampto Neurotech que está desarrollando versiones comerciales del chip para aplicaciones de investigación preclínica y recaudando fondos para avanzar en el sistema hacia su uso en humanos. 

FEW (EFE, Universidad de Columbia, Nature Electronics)

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