La creciente sequía en el país ha dificultado la vida de los menonitas a lo largo de los años. El caballo que aparece en la foto murió a causa de la sequía extrema y yace en el suelo estéril de la localidad de Ascensión. El agua de los pozos es escasa, y hay que bombearla con la ayuda de generadores diésel. Un proceso cada vez más costoso, y además poco amigable con el medio ambiente.
Familia numerosa
Los menonitas de México son descendientes de inmigrantes alemanes y suizos. Tradicionalmente, las familias tienen numerosos hijos. Muchos agricultores dicen tener más de 10 hijos. Mientras los hombres se ocupan principalmente de la agricultura, las mujeres se encargan de los niños, el hogar, el ganado y los huertos.

La tecnología llama a la puerta
Mantener el aislamiento entre los menonitas no suele ser fácil en los tiempos modernos. También aquí la tecnología está siendo introducida en la vida cotidiana. Rodeada de sus hermanas Ana, Elena, Catalina y Margarita, la joven Agatha mira su smartphone. Sus contactos se limitan a otros menonitas y a los lugareños a los que conoce mientras hace la compra en el pueblo más cercano, por ejemplo.

Estrictamente separados
Al igual que los hombres y las mujeres se sientan por separado en las iglesias los domingos, las niñas y los niños se sientan de igual manera en el aula de la escuela. Las lecciones son predominantemente religiosas. Desde escuelas hasta tiendas de cualquier tipo, los menonitas han construido casi todo lo que necesitan para sí mismos dentro de los límites de sus propias comunidades.
Hora del juego y la recreación
Después de la escuela y el trabajo, los niños de la comunidad menonita suelen tener tiempo para jugar. Tienen que prescindir de los juegos de computadora. En cambio, sigue habiendo cometas hechas a mano, juguetes de madera, estructuras para trepar, columpios y muchos hermanos y amigos con los que divertirse.