Junto a la catrina, el personaje creado por el caricaturista José Guadalupe Posada en 1910, el mariachi tampoco puede faltar en una celebración así. Durante unas cinco horas, los músicos amenizaron a ritmo de salsa y cumbia la jornada a los miles de espectadores que abarrotaron los 8,7 km de recorrido del desfile, desde la céntrica plaza del Zócalo hasta el Campo Marte por el Paseo de la Reforma.
Personajes de la cultura local y global
Los danzantes y carros alegóricos destacaron tradiciones, patrimonio y personajes de la cultura mexicana, sobre todo de la capital, como los vendedores callejeros de tamales y camotes, el camión del ropavejero y también grandes nombres de la cultura como Sor Juana Inés de la Cruz, Carlos Monsiváis, Mario Moreno "Cantinflas", Germán Valdés "Tin Tan" o una imagen gigante de la pintora Frida Kahlo.

Sincretismo religioso
Con motivo de los 500 años de la caída en manos de los conquistadores españoles de Tenohctitlan, actual Ciudad de México, el desfile incluyó comparsas con atavíos indígenas moviéndose al son de los tambores. Precisamente, el Día de Muertos, la tradición mexicana más universal, nace de la sincrética relación entre la visión prehispánica de la muerte y las costumbres católicas.

Mariposas monarca
Otra de las figuras tradicionales del Día de Muertos, la mariposa monarca, estuvo también presente en la cabalgata. Según la leyenda prehispánica, portan las almas de los allegados fallecidos que vuelven por estas fechas a visitar a sus familiares. Supuestamente, en el aleteo de sus alas se puede escuchar la voz de los muertos.
Varios días de difuntos
Entre el 1 y el 2 de noviembre, los mexicanos esperan la llegada de las almas de sus difuntos, primero de los niños y luego de los adultos, para convivir durante la noche en cementerios o en ofrendas hechas en altares en casa con la comida favorita de los que partieron. La celebración del Día de Muertos fue catalogada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2003.