El segundo planeta del sistema solar podría darnos pistas sobre cómo era la Tierra en su juventud, cuando las estructuras conocidas como coronas podrían haber existido antes del establecimiento de las placas tectónicas.
El planeta Venus puede tener actividad tectónica que esté deformando su superficie, sugiere un estudio divulgado basado en el análisis de datos recopilados hace más de 30 años por la sonda espacial estadounidense Magallanes.
Actividad tectónica en Venus
Publicado en la revista científica Science Advances, el estudio detalla señales recién descubiertas de actividad en la superficie o en el interior del planeta, moldeando muchas de las 'coronas' (formas de relieve) de Venus, "características que también pueden proporcionar una ventana única al pasado de la Tierra", según un comunicado de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, que participó en la investigación.
Venus, a diferencia de la Tierra, no tiene placas tectónicas, pero su superficie aún está siendo deformada por material derretido en el interior, de acuerdo con los científicos.
Deformaciones geológicas: Venus vs Tierra
Para comprender mejor los procesos que impulsan las deformaciones geológicas de Venus, los investigadores estudiaron las coronas del planeta, que tienen entre decenas y cientos de kilómetros de diámetro.
Estas estructuras son generalmente ovaladas y en Venus son cientos.
"Las coronas no se encuentran hoy en la Tierra. Sin embargo, pueden haber existido cuando el planeta era joven y antes de que las placas tectónicas se hubieran establecido", afirmó, citado en el comunicado, el autor principal del estudio, Gael Cascioli, de la Universidad de Maryland.
De las 75 coronas de Venus estudiadas, 52 parecen tener material del manto (capa del interior) flotante debajo de ellas, "lo que probablemente está llevando a procesos tectónicos", refiere la nota de la Universidad de Maryland.
En este preciso momento estás brillando. No es una metáfora ni una afirmación espiritual, sino una realidad científica: todos los seres vivos, incluidos los humanos, emitimos un tenue resplandor. Se trata de un flujo de fotones de baja energía, imperceptible a simple vista, pero que existe y, curiosamente, cesa por completo cuando la vida se extingue.
Investigadores de la Universidad de Calgary y el Consejo Nacional de Investigación de Canadá han logrado captar este fenómeno en un extraordinario experimento con ratones y plantas, demostrando de manera concluyente la existencia de la "emisión ultradébil de fotones" (UPE, por sus siglas en inglés) y su relación directa con la vida.
Para poner en perspectiva lo sutil que es este resplandor, según un estudio anterior realizado en 2009, la luz que emite el cuerpo humano es mil veces más débil que lo que pueden detectar nuestros ojos. Curiosamente, nuestro rostro es la parte que más brilla, y la intensidad varía según nuestros ritmos circadianos.
Ahora, el físico Vahid Salari y el científico Dan Oblak, de la Universidad de Calgary, y sus equipos han llevado a cabo un revolucionario experimento con cámaras digitales capaces de contar fotones por fotones mediante sensores EMCCD, con una eficiencia cuántica superior al 90 por ciento, según explica el nuevo estudio publicado en The Journal of Physical Chemistry Letters.
Las mitocondrias celulares fueron identificadas como la fuente principal del fenómeno de bioluminiscencia natural. (Foto de referencia)Imagen: Joe Sohm/IMAGO
En sus experimentos, los investigadores colocaron cuatro ratones sin pelo en una caja oscura y tomaron imágenes de exposición de una hora, antes y después de su muerte. Para asegurarse de que los resultados fueran precisos, mantuvieron los cuerpos de los ratones a la misma temperatura incluso después de la eutanasia, eliminando así el calor como variable.
Los resultados fueron contundentes: la emisión de biofotones disminuyó significativamente después de la muerte en todo el cuerpo de los ratones. Este descubrimiento confirmaría que el fenómeno está directamente relacionado con los procesos vitales.
Los investigadores no se limitaron a los animales. También estudiaron hojas de árbol paraguas (Heptapleurum arboricola) y el berro (Arabidopsis thaliana) y observaron algo fascinante: cuando las hojas sufrían lesiones, su brillo aumentaba como parte del mecanismo de reparación. Incluso más sorprendente fue que la aplicación de ciertos medicamentos, como el anestésico benzocaína, provocaba un incremento en la emisión de biofotones. Según afirman los investigadores en su estudio, las zonas lesionadas emitían más luz durante al menos 16 horas.
¿Por qué brillamos?
El fenómeno de los biofotones no es producto de fenómenos paranormales, sino de la propia bioquímica celular. Según explican los investigadores, las mitocondrias –las "centrales energéticas" de nuestras células– liberan pequeñas cantidades de especies reactivas de oxígeno (ROS) como subproducto de su actividad metabólica. Estas ROS interactúan con moléculas como proteínas, lípidos y fluoróforos, cuyos estados de excitación emiten fotones.
En términos más simples, nuestro metabolismo produce estos fotones como subproducto de los procesos que nos mantienen vivos, emitiendo el equivalente a unos pocos fotones por segundo por centímetro cuadrado de tejido cutáneo, según precisa New Scientist.
¿Por qué nos apagamos?
Según explica Michal Cifra, de la Academia de Ciencias Checa, quien no participó del estudio, el cese de este brillo tras la muerte estaría principalmente relacionado con la interrupción del flujo sanguíneo, ya que la sangre rica en oxígeno es uno de los principales impulsores del metabolismo que produce los biofotones.
"No está relacionado con la vitalidad sistémica, está relacionado con la vitalidad del tejido ópticamente accesible", afirmó Cifra a New Scientist.
Las cámaras especiales registraron cómo el flujo de fotones disminuyó dramáticamente tras cesar las funciones vitales.Imagen: AFLO/IMAGO
Aplicaciones médicas de la emisión ultradébil de fotones
Más allá de entender este fenómeno, esta tecnología podría tener aplicaciones revolucionarias en diversos campos. "La tecnología podría usarse algún día para monitorear tejido vivo sin realizar pruebas invasivas, o monitorear la salud de los bosques desde lejos por la noche", explicó Oblak a New Scientist. "Lo bueno de la emisión ultradébil de fotones es que es un proceso de monitoreo completamente pasivo", agregó.
Lo más asombroso es que esta emisión de biofotones parece ser universal en todos los seres vivos. "El hecho de que la emisión ultradébil de fotones sea algo real es innegable a estas alturas", afirma Oblak. "Esto realmente demuestra que no es solo una imperfección o causada por otros procesos biológicos. Es realmente algo que proviene de todos los seres vivos".
De momento, el hallazgo confirma algo tan poético como tangible: literalmente, estamos hechos para brillar. Así que la próxima vez que alguien te diga que tienes un "brillo especial", puedes responder que, efectivamente, todos lo tenemos. Solo que necesitarías una cámara extremadamente sensible para verlo.
Editado por Felipe Espinosa Wang con información de New Scientis, Science Alert y The Journal of Physical Chemistry Letters.
José "Pepe" Mujica, el exguerrillero que gobernó Uruguay con un discurso anticonsumista que lo transformó en referente de la izquierda latinoamericana, murió este martes (13.05.2025) a los 89 años, indicó el actual mandatario Yamandú Orsi.
Mujica reveló a principios de este año que el cáncer de esófago que le fue diagnosticado en mayo de 2024 se extendió y que su cuerpo no soportaba más tratamientos.
"Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho viejo querido", escribió Orsi en su cuenta X.
Durante su mandato, de 2010 a 2015, puso a Uruguay a la vanguardia al promover medidas progresistas como la legalización y comercialización de la marihuana -una primicia mundial en 2013-, el aborto y el matrimonio igualitario.
Pero fue su estilo alejado de todo protocolo y consecuente con su prédica anticonsumo y su defensa del planeta lo que catapultó su fama. Siempre amó el trabajo de campo, pero la política fue su gran pasión.
José Alberto Mujica Cordano nació en Montevideo el 20 de mayo de 1935. Descendiente de inmigrantes vascos e italianos, fue criado por su madre, "una doña muy dura", según él solía decir. Tras la temprana muerte de su padre, cultivaba flores que vendía en mercados callejeros para ayudar en su casa.
Militó primero en el conservador Partido Nacional, al que su familia estaba vinculada, hasta que en los años 1960 se sumó al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), la guerrilla inspirada en la revolución cubana que buscó desmontar el "Estado burgués" a punta de robos, secuestros y asesinatos.
Si hubiera una fumata antes de esas horas sería indicativo de que los cardenales han otorgado la mayoría de dos tercios a uno de ellos, que está fijada en 89 votos.
Este miércoles, antes de cerrar las puertas, los cardenales juraron ante los Evengelios guardar "el secreto" sobre "todo lo que ocurre en el lugar de la elección concerniente directa o indirectamente al escrutinio", entre otras cosas.
Más de 30.000 personas, según fuentes policiales, acudieron a la Plaza de San Pedro para presenciar la primera fumata del cónclave.
Había mucha expectación en la plaza, alimentada por la duración de esta primera votación.
Todas las miradas se dirigían hacia la chimenea sobre la Capilla Sixtina, en cuyo tejado una gaviota (a veces dos) se posó durante gran parte de la tarde, como espectadora más cercana del evento.
¿Hasta dónde podía llegar la justicia en el siglo XIX? En un museo de Suffolk, dos libros encuadernados con la piel del mismo criminal revelan el oscuro destino que le esperaba a los condenados.
Un escalofriante descubrimiento ha salido a la luz en el Museo Moyse's Hall de Bury St Edmunds, Suffolk, en Inglaterra. Un segundo libro encuadernado con la piel del infame asesino William Corder, protagonista del tristemente célebre "asesinato del granero rojo" de 1827, ha sido hallado en una estantería de una oficina del museo, donde permaneció olvidado durante décadas.
El asesinato del granero rojo: el crimen que conmocionó a Inglaterra
William Corder, hijo de un granjero local y conocido por su reputación de estafador y mujeriego, tuvo una relación con Maria Marten, quien quedó embarazada y dio a luz a su hijo, aunque el bebé falleció posteriormente. El asesino atrajo posteriormente a su víctima al granero rojo de Polstead con la falsa promesa de fugarse a Ipswich para casarse.
Según relata la historia, ese día fue la última vez que Maria fue vista con vida. Tras su desaparición, Corder fingió ante amigos y familiares que ambos se habían casado, inventando excusas para justificar la ausencia de Maria y asegurando que todo marchaba bien.
El caso dio un giro cuando, tras una serie de sueños inquietantes, la madrastra de Marten insistió en que el cuerpo de su hijastra se encontraba enterrado en el granero rojo. Sus presentimientos resultaron certeros: el cadáver de Maria fue descubierto oculto en el lugar.
El juicio de Corder tuvo lugar en 1828 en Shire Hall, Bury St Edmunds, donde fue declarado culpable. Según los registros de la época, entre 7.000 y 20.000 espectadores presenciaron su ejecución pública.
Representación gráfica del fatídico escenario donde William Corder atrajo a Maria Marten bajo falsas promesas, convirtiéndose en el tristemente célebre "asesinato del granero rojo" que conmocionó a Inglaterra en 1827.Imagen: Gemini/IMAGO
"Bibliopegia antropodérmica"
Pero la historia no terminó con su muerte. Como era costumbre con los criminales ejecutados de la época, el cuerpo de Corder fue sometido a disección anatómica. En un giro particularmente macabro, parte de su piel fue curtida y utilizada para encuadernar un relato de su crimen y juicio, una práctica conocida como "bibliopegia antropodérmica" que, según The Daily Mail, era relativamente común en el siglo XIX como forma de castigo adicional para presos ejecutados o como recuerdo para médicos.
Desde 1933, el Museo Moyse's Hall ha exhibido un libro completamente encuadernado con la piel de Corder. Sin embargo, el año pasado se produjo un hallazgo sorprendente: un segundo ejemplar, olvidado en una estantería de la oficina del museo, que también contiene piel de Corder, aunque en este caso solo en el lomo y las esquinas, presumiblemente "restos sobrantes" del siniestro proceso de encuadernación, según aseguró Dan Clarke, responsable de patrimonio del museo.
De acuerdo con algunos medios, el segundo libro habría sido donado hace décadas por una familia vinculada al cirujano que anatomizó el cuerpo de Corder. A diferencia del primer volumen, este libro nunca fue registrado en la colección oficial del museo, lo que explica su olvido durante tanto tiempo.
"Tenemos cosas que se llaman pérdidas de museo, y suelen ser del siglo pasado, cosas que no se han visto en un par de décadas", comentó Clarke, según recoge Heritage Daily. Según el museo, "las comparaciones visuales entre la piel del primer y el segundo libro parecen sugerir que son uno y el mismo".
Debate sobre la exhibición de restos humanos
La exhibición de estos macabros artefactos no está exenta de polémica. Terry Deary, reconocido autor británico y creador de "Horrible Histories", ha expresado duras críticas contra su exposición pública, describiéndolos como "artefactos particularmente enfermos" cuya exhibición resulta inapropiada. Según recogió The Guardian, Deary considera esta muestra museística comparable a un degradante "espectáculo de fenómenos".
El autor, que en el pasado interpretó a Corder en obras teatrales, defiende que el asesino ha sido malentendido y que las pruebas de su condena fueron en gran parte circunstanciales.
El caso del granero rojo ha inspirado numerosas adaptaciones cinematográficas y teatrales durante casi dos siglos.Imagen: Moyse’s Hall Museum
Sin embargo, Dan Clarke defiende que los libros no son una atracción sensacionalista. Del mismo modo, defiende su valor histórico, señalando además que en sus 11 años en el museo nunca ha recibido una queja sobre la exposición del primer libro.
A su juicio, estos objetos permiten debatir sobre prácticas históricas como la disecación pública de criminales y el "código sangriento" (Bloody Code), el conjunto de leyes británicas que imponían la pena de muerte para numerosos delitos.
"No tratamos este tema como un artefacto salaz, sino como una ventana al pasado", explica Clarke.
Abbie Smith, asistente de patrimonio del museo, ofrece una perspectiva adicional: "Si no se le dijera a la gente que está encuadernado en piel humana, no creo que se dieran cuenta".
El "asesinato del granero rojo" continúa cautivando la imaginación popular, habiendo inspirado numerosas adaptaciones cinematográficas, radiofónicas y teatrales a lo largo de casi dos siglos.
Actualmente, ambos libros se exhiben en el Museo Moyse's Hall junto a una jaula de horca del siglo XVIII, ofreciendo un crudo testimonio de una época de castigos que hoy consideraríamos brutales.
Este caso se suma a otros similares que han generado controversia recientemente. En marzo de 2024, la Universidad de Harvard retiró un libro similar encuadernado con piel de una mujer fallecida en un hospital psiquiátrico francés, reconociendo errores históricos en su gestión.
Editado por Felipe Espinosa Wang con información de Heritage Daily, The Guardian y Daily Mail.